Solventada la polémica sobre su nombre, se preparan para el verano
14 abr 2014 . Actualizado a las 09:19 h.Preside la asociación en la que está enmarcada la Tuna de Veteranos de La Coruña, formación imprescindible del panorama festeiro coruñés, compuesta por unos tipos que tienen en común su amor por la música y las ganas de divertirse. «Somos 18, pero la verdad es que solo trabajamos seis, el resto están jubilados, y eso ayuda», asegura este veterinario y acordeonista llamado Abelardo López.
-Tuna y veteranos, ¿no son dos términos que chocan?
-Es un poco contradictorio, es cierto. Pero a la vez lo define muy bien, porque ser tuno es como una carrera. Lo eres para siempre y te mueres siendo tuno. Tunos somos de toda la vida, pero ejercemos de veteranos.
-¿Cómo surgió?
-Recordando los viejos tiempos, en 1992. Había ganas de volver a coger la bandurria y pasarlo bien. Ahí se juntaron una serie de componentes musicalmente muy válidos, muchos están actualmente en Amizades. Eso le dio a la tuna un brillo y un esplendor fantástico.
-Usted es veterinario. ¿Le costó acabar la carrera siendo tuno?
-No, en la carrera no estuve en la tuna, paradójicamente. Me lo advirtió mi padre, y creo que con razón, porque de haberme metido a lo mejor todavía no habría acabado Veterinaria (ríe). Pero la mayoría de los miembros de la tuna son tunos desde los 18 años.
-¿Desde cuando es usted tuno, entonces?
-Yo soy un fichaje relativamente reciente, llevo unos tres años. Las tunas lo que prima, los instrumentos principales, son los de cuerda. Pero el acordeón es un elemento importante, le da mucho peso. Antes había un compañero que, por circunstancias personales no podía atender mucho las exigencias de la tuna. Tenía varios amigos dentro de la tuna, así que me dijeron si quería unirme, porque les apetecía tener un acordeón.
-Y lo suyo con el acordeón, ¿viene de lejos?
-Es curioso, porque toda mi vida toqué los teclados. De hecho tuve varios grupos de joven. E incluso toqué la gaita en un grupo folclórico. Pero en una reunión de campistas, en una fiesta en la que hacemos un fuego de campamento, tenía un par de temas pensados para acordeón y creí que con el sintetizador podría acercarme al sonido. Pero no funcionó. Así que aprendí a tocar el acordeón. Así, además, tengo menos competencia, que con la guitarra siempre aparecen cuatro o cinco guitarristas al lado.
-Vaya, que usted es un veterinario con un músico dentro.
-Sin duda. Hubo un momento en mi juventud en que tuve que decidir si me dedicaba a la música profesionalmente o si hacía Veterinaria. Y al final pudieron más lo animalitos, aunque la música nunca la dejé del todo.
-Hubo cierta polémica con el nombre de la formación.
-Dos miembros de la tuna, el presidente de entonces y el directo musical, no estaban muy de acuerdo con la dirección que estaba tomando y decidieron irse y montar su propia tuna. Pero el problema era que también se llamaron Tuna de Veteranos de La Coruña. Finalmente hemos llegado a un acuerdo, de modo que conservamos el nombre y la otra pasa a denominarse Tuna de Veteranos Ciudad de Cristal, para evitar confusiones.
Abelardo López Presidente de la Asociación de tunos veteranos de la coruña