La carencia de normas específicas al respecto y la falta de aplicación de las escasas existentes dificulta la posibilidad de hallar una solución Muchas de las construcciones llevan décadas paralizadas y casi en ruinas
21 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.La carretera entre A Coruña y Fisterra está jalonada de construcciones de difícil clasificación. Son estructuras de viviendas y edificios que no llegaron a acabarse y que afean regularmente el paisaje. En Carballo, Buño, Laxe, Ponteceso, Cabana o Cee existen cientos de este tipo de proyectos que no llegaron a materializarse. La mayor parte están sin vallar y sin ninguna medida especial de protección para evitar la entrada de personas. Tampoco existe nada que atenúe su impacto visual. Las paredes, cuando las tienen, se han convertido en soporte de pintadas y carteles. Otros se emplean como almacén o como galpón para tender la ropa. Desde los concellos existe una sensibilidad hacia este tipo de construcciones, pero también se subrayan las dificultades para ponerles freno. El regidor de Laxe, Antón Carracedo, comenta que se trata de casos concretas, y apunta que a nivel municipal resulta poco menos que imposible cambiar ese tipo de situaciones. «Trátase -dice- dun problema cultural e educacional, como o feísmo, e é por aí por onde hai que atallalo, pero neste país non se fai nada a nivel educativo e así non se chega á raíz do mal». En Carballo existe un buen número de edificaciones en el mismo estado ante las que parece difícil actuar. El ánimo de la nueva corporación, con todo, es tratar de cortar un problema que afecta al núcleo urbano y a zonas rurales. Para el alcalde, Evencio Ferrero, no es lógico que se queden los edificios así, y asegura que desde el Concello se actuará para impedir que se sigan dando ese tipo de situaciones de olvido. Detrás de los edificios abandonados se esconden muchas veces problemas económicos de los propietarios o de reparto de herencias. Por eso muchas veces los concellos prefieren dejar tiempo. «A ninguén lle gusta -comenta José Traba, alcalde de Fisterra-, deixar unha obra a medias». Se pueden abrir expedientes o anular licencias, pero es difícil, dicen, encontrar una solución a este tipo de edificios.