La novia de San Antón

R. V. / L. P. A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Una mujer que quería celebrar el banquete de su boda en el castillo lo descarta por los costes adicionales Soñaba con el banquete perfecto. Quería bailar el vals con su recién estrenado marido en la terraza del castillo coruñés. Por 485 euros (80.697 pesetas) -lo pone bien claro en las ordenanzas- alquilaría ese marco de cuento de hadas. Precio razonable, pero con truco. Fue a informase a la fortaleza y allí le dijeron que las mesas, las sillas, la carpa, los aseos portátiles y la iluminación corrían de su cuenta. Demasiados gastos adicionales. Comprendió que había hecho castillos en el aire. No sonará el vals en la fortaleza.

08 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Adaptar la terraza de San Antón para celebrar un banquete nupcial requiere demasiada inversión. Tanta, que la mujer que acudió a la fortaleza con esa ilusión se marchó compuesta y sin castillo. Su gozo, en un pozo, y no precisamente en el de los deseos. La idea era buena, pero de ejecución complicada. La terraza se ofrece pelada. No cuenta con iluminación, por lo que precisa unos potentes focos. Los aseos del museo están cerrados, lo que obliga a instalar unos portátiles. Tampoco hay mesas. Ni sillas. Y mucho menos una carpa. Los novios tendrían que llevarlo todo. Y está el asunto de la limpieza. Quien alquile la terraza contrae la obligación de dejarla en el mismo estado en el que se la encontró. Xosé María Bello, director del Arqueológico, explica que hay margen si el acto se celebra un domingo, pues el museo cierra a las tres de la tarde y no reabre hasta las diez de la mañana del martes. Considera «casi imposible» organizarlo de martes a sábado, pues San Antón abre a la misma hora que el domingo y echa el candado a las siete y media de la tarde, «y hasta entonces la terraza no podría ser ocupada». Pero el mayor de todos los inconvenientes es el viento. «Pega muchísimo en esa zona alta. Te arriesgas a arruinar el día de tu boda si te toca un día malo», advierte Bello.