La maleza se instala en Monfero

RODRI GARCÍA A CORUÑA

A CORUÑA CIUDAD

Una nueva asociación intenta salvar el monasterio que acogió uno de los mayores centros del císter en Galicia Los eucaliptos vigilan la estrecha carretera que lleva a Monfero. Las hojas de los maizales están empezando a ser cortadas para que el sol otoñal ayude a madurar las espigas. Un castaño riega de erizos amarillos el cruce de acceso al monasterio de Santa María de Monfero. La hiedra cubre las piedras del cenobio heridas por el paso de los años. El que fuera uno de los centros del Císter más importantes de Galicia se ahoga bajo la maleza. Un nuevo colectivo social acaba de constituirse para intentar frenar tanta ruina.

09 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Asociación de Amigos del Monasterio de Monfero. Esta es la denominación de un nuevo colectivo social que intenta salvar al cenobio. La preside un vecino de Monfero, Santiago Ramón González López, y entre sus objetivos prioritarios está «la ejecución de todo tipo de iniciativas encaminadas a proteger, conservar, restaurar y dar a conocer el patrimonio cultural y artístico del monasterio de Monfero». Ana Fernández Matarán, una de las 60 personas ya integradas en la entidad, explica que la tarea prioritaria es limpiar la maleza. Razón no le falta. El claustro oriental tiene en su centro un carballo de medianas dimensiones. Para acceder a lo que en su día fueron las celdas de los monjes, que vivieron en el monasterio hasta 1835, hay que sortear zarzas, helechos y árboles que el paso del tiempo va engordando. Alguien ha tapiado varias ventanas con bloques de cemento y en una esquina hay huellas recientes de una hogera. Visita dominical Una decena de coches están aparcados al lado del monasterio. Un padre prepara a su retoño para el paseo por las ruinas. En lo que queda del claustro de entrada huele a hierba recién cortada. Por el interior deambulan varias familias. «Aquí ya estuvimos», dice un pequeñajo mientras sale corriendo, y su madre detrás. De uno de las esquinas surge un muchacho con una horquilla al hombro. Acaba de depositar un montón de maleza en un rincón. «Somos el grupo de los scouts de Oza (A Coruña) y venimos una vez al mes aquí para hacer limpieza», explica Felipe López, apoyando su horquilla en el suelo. El Ayuntamiento de Monfero les deja una habitación en un ala del recinto y, a cambio, desde hace cuatro años una vez al mes cortan la maleza. «No puedes venir mucho más porque sino los chabales se cansan de hacer siempre lo mismo», apunta. Luego lamenta la falta de medios: «Esta horquilla es del sacristán que nos deja el material para limpiar». Piensan pedir ayuda, «pero no dinero; lo que queremos son herramientas para poder trabajar».