De la Guardia Civil a los jardineros en Oleiros: «Si te llaman, te pones el traje de aguas y a funcionar»
CAMBRE
Acompañamos a profesionales de dos de los sectores cuyo trabajo se realiza en exteriores, haya o no alertas
17 feb 2026 . Actualizado a las 10:14 h.Alice fue la primera de la temporada y después vinieron todas las demás. Emilia, Ingrid, Leonardo, Marta, Nils y, después, Oriana. Gonzalo Pintané ya ha perdido la cuenta. Solo sabe que, aunque planifica la semana de trabajo en función del tiempo, cada mañana hay que asegurarse y consultar el móvil. «Miro la aplicación meteorológica varias veces al día», cuenta este técnico superior en aplicaciones paisajistas, o lo que es lo mismo, jardinero. Lo es desde hace 16 años. Cuando nos atiende está ocupado retirando lo restos de un árbol que tiró uno de los temporales en Bastiagueiro (Oleiros). «Nuestro trabajo es siempre en exterior. Lo que procuramos es que, cuando hay una alerta, no tengamos actuaciones de riesgo. En altura, por ejemplo, para lo que tenemos que alquilar una plataforma elevadora. Estos días, con mucho viento, hacemos los trabajos de suelo», explica Gonzalo, cuya empresa se llama Enverde.
«Limpiamos parcelas, hacemos mantenimiento de arbolados, setos, plantaciones, todo lo que se pueda ir haciendo», comenta. La suya es una de las profesiones que no entiende de mal tiempo. Pero hay más.
Iván Trashorras es cabo de la Guardia Civil. Lleva 20 años en el cuerpo y trabaja en una unidad de prevención, seguridad ciudadana, con puesto en Cambre. Su compañera de patrulla es Rocío. La mayoría de su jornada laboral, incide, la pasan fuera del puesto. «La pasada semana tuvimos que ir de noche, por ejemplo, hasta A Barcala, en Cambre, porque una locomotora de mercancías quedó averiada cortando la vía. En una misma guardia tuvimos que acudir por una parabólica caída y después a una reyerta en la calle. Y siempre lloviendo. Cuando pasa algo en Cambre, ya nos rebota el 112 la llamada. Así sea por unas luces de Navidad desprendidas al paseo marítimo, donde tienes que acordonar la zona, una arqueta atascada, salidas de vía de coches o por un caso de violencia de género. Por no citar los controles. Todo lo que te puedas imaginar», explica Iván.
Por ejemplo, estos días tienen que estar muy pendientes del cauce del río. En Cambre vigilan la situación del Mero, ante los riesgos de desbordamiento. «Si te llaman, te pones el traje de aguas y a funcionar», concluye.