De colgar rótulos a colgarse premios

Ha ganado el premio Mestre Mateo al mejor corto de animación por «O terceiro porco»


Su historia no tiene el glamur de los grandes directores. Por la mañana trabaja en una empresa de vinilos que instala rótulos y por las tardes da rienda suelta a su pasión por la animación 2D, por la stop motion. Este fin de semana no tocaba mono de trabajo, acudió elegante al Palacio de la Ópera para recibir el premio Mestre Mateo al mejor corto de animación por O terceiro porco, una versión muy libre del clásico cuento infantil Los tres cerditos. David Saborido, natural de O Temple, en Cambre, estuvo ayer en los estudios de Radio Voz sin haberse podido despegar la sonrisa de satisfacción de la cara. «Foi emocionante. Era algo que parecía inalcanzable», asegura David, que reconoce que llevaba el discurso preparado por si la fortuna le sonría, «pero ó final non dixen todo o que pensaba dicir. Felicitei os outros candidatos, o meu equipo e os meus xefes, que foron os que me apoiaron durante todo o proceso de creación da curta», destaca este coruñés de 35 años. Trabajaba en una empresa de alarmas hasta que decidió estudiar en la Escola de Imaxe e Son lo que siempre le gustó. «Con oito anos xa facía stop motion, pintaba fotogramas», recuerda. Precisamente fue con la ayuda «de cinco retorcidas mentes de clase» como comenzó esta aventura que el fin de semana concluyó con su primer Mestre Mateo. Ayer David tuvo que colocar un rótulo en una tienda y los que lo vieron dicen que seguía sonriendo.

Alumnas impacientes

«No podíamos esperar hasta septiembre», comenta una de las antiguas compañeras de las Esclavas que este fin de semana se volvieron a ver las caras después de mucho tiempo. Todas nacieron entre 1965 y 1966 y compartieron muchas vivencias en el centro educativo. Ahora que todas son cincuentañeras (término más ajustado a la realidad que el otro) decidieron organizar un encuentro. «Nos pusimos a localizar a todas. Entre las redes sociales y el boca a boca en quince días teníamos a todo el mundo en una lista. Ahora no vamos a parar hasta encontrar a todas», aseguran. ¿Qué pasó? Pues que crearon un grupo de WhatsApp y no pudieron esperar a septiembre, fecha fijada para la xuntanza, para encontrarse. Ahí tienen a las que acudieron a la primera de las dos celebraciones de este año de las exalumnas de las Esclavas.

Pequeños ajedrecistas

Cada fin de semana se celebran en la comarca cantidad de actividades deportivas de diferente índole. Por ejemplo, unos 120 niños de entre 6 y 12 años participaron en el Open de Ajedrez Peñarredonda. Las familias siguieron las partidas desde detrás de unas cristaleras durante toda la jornada. Lo importante es que disfrutaron y todos se llevaron medalla. Los tres primeros de 6, 8 y 12 años también recibieron un trofeo. Me cuentan que algunos centros, como el anfitrión o el Ría do Burgo, tienen el ajedrez como asignatura o proyecto del centro y para la mayoría es una actividad extraescolar o una afición. Dentro de unos años veremos si el nombre de alguno de estos pequeños ajedrecistas que disputaron el campeonato figura en los grandes campeonatos mundiales. Toca esperar.

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