Los copos llegaron pero no cuajaron

La borrasca Emma y el aire polar de Siberia dejaron solo leves precipitaciones de nieve en el centro de la ciudad, que se quedó sin el anhelado manto blanco

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a coruña / la voz

La cita estaba prevista para la madrugada y no hubo ningún retraso. La humedad empezó a llegar de noche desde el Atlántico asociada a uno de los frentes de la borrasca Emma. Nada fuera de lo normal de no ser porque coincidió con la masa de aire polar de Siberia cuyos vientos de componente este bajaron los valores de los termómetros en A Coruña ya en la tarde del martes. Un fenómeno «raro» según MeteoGalicia, que no descartaba la nieve a cualquier cota. Con temperaturas que marcaron mínimas de dos grados en A Coruña, no solo precipitó aguanieve. «O escenario foi o previsto. Tivemos a chegada da masa de aire polar continental á que se xuntou a borrasca. No interior da provincia nevou en moitos puntos. No centro da cidade tivemos a oportunidade de ver folerpas de neve, pero non chegou a callar», resume el meteorólogo Juan Taboada.

Nevada efímera

No hubo nevada ni manto blanco sobre las playas de Riazor y Orzán como en el invierno del 87. «Consideramos que neva cando se queda no chan», continúa Juan Taboada, de MeteoGalicia. A diferencia de Bilbao y San Sebastián, el efecto de la costa impidió la estampa blanca. «É moi difícil que chegue a callar aquí. O mar está entre os 12 e os 13 graos e suaviza a masa de aire», explica.

Los coruñeses no renunciaron aun así al espectáculo. Hubo quien se despertó e incluso salió a la calle en plena madrugada para contemplar, y grabar, el instante. Twitter se llenó de vídeos que sabían a poco. «¡Qué pena que no nieve más!», se quejaban algunos. «Mi hija me llamó toda ilusionada: ‘¡Está nevando en Monte Alto’!», escribieron a primera hora del miércoles oyentes del programa Voces de A Coruña, de Radio Voz.

Entre las siete y las ocho de la mañana nevó en barrios la ciudad como el de las Flores, el Ventorrillo, Pedralonga o A Zapateira. «Copos mezclados con granizo y lluvia en Los Rosales. Dos grados y una mañana en la que los peques, y no tan peques, achinan los ojos para ver la nieve y tratan de coger algún copo al vuelo», tuiteaba la colaboradora del matinal Carmen Delia Díaz. No llegó a cuajar pero los copos sorprendieron a los vecinos que estiraban el brazo para intentar tocarlos en los Castros. «Algo más que agua nieve», presumían los usuarios de una parada del bus del barrio entrevistados en Voces de A Coruña.

La colisión entre la bestia del este, como la han nombrado los medios británicos, y el frente asociado a Emma dejó postales inusuales como la de una fina capa nívea en el parque de Oza y en el arenal de Barrañán. En el alto de A Pastoriza, también en Arteixo, los pequeños que madrugaron para ir a la escuela pudieron recoger algunos puñados de nieve en los parabrisas de los coches.

Sorpresa en la costa

Las precipitaciones en forma de nieve llegaron a caer al nivel del mar en ayuntamientos del área metropolitana de A Coruña como el de Oleiros. Sucedió en Mera y, más hacia el interior, también en O Pedrido, en Bergondo. Ni las autovías ni las carreteras que comunican A Coruña con las comarcas vecinas llegaron a sufrir cortes, aunque sí se recomendó circular con precaución. «Yo ya he visto caer a tres personas», dijo una vecina de Curtis. En Culleredo los copos también tiñeron fugazmente de blanco la calzada. La esperaban con ilusión pero la lluvia en estado sólido se hizo de rogar. Tal vez muchos esperaban que se cumpliera el refrán que reza: «Año de nieves, año de bienes».

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