Vecinos y comerciantes constataron que había muy poco ambiente para una mañana de sábado
29 ago 2020 . Actualizado a las 15:10 h.Una pareja llegaba la mañana de este sábado a la puerta de un bar de Arteixo que tenía la verja bajada. El chico le señalaba con la mano a ella una dirección: «Allí hay un bar con buena terraza, a ver si está abierto». La primera mañana después de que se aplicasen las nuevas restricciones que impiden, entre otras cosas, consumir en el interior de las cafeterías dejó una imagen de una localidad en la que los ánimos están bajos y con varios negocios hosteleros cerrados. Desde su puesto de venta de cupones en la avenida del Balneario, la calle peatonal de Arteixo, Luciano Ferreiro comentaba que «hai moita menos xente que nestes días de atrás. Isto está morto, sobre todo para ser sábado que debería haber feira». No hubo mercadillo porque el Concello ya había anunciado el viernes su suspensión.
A pocos metros, tres señoras charlaban. «Toda norma de protección é boa, porque hai demasiados casos», comentaba una de ellas, para añadir que «se non se toman medidas fortes isto non se terminará». Otra de las mujeres reconocía que «dáme pena o comercio e a hostalaría, porque o están a pasar moi mal. Pero é o que hai, tense que mirar pola saúde e todos debemos colaborar un pouco».
Poco movimiento se veía también en el interior de los comercios. Lo constataba Verónica Fernández detrás de la caja de una tienda de ropa: «Está todo muy apagado ya desde mediados de mes. Los bares generan ambiente y si no están abiertos hay menos gente en la calle».
Perder noventa en vez de cien
Nati Rodríguez sí que decidió abrir su cervecería en la plaza Alcalde José Mosquera Díaz. El motivo: «En vez de perder cien, perdemos noventa». En su terraza hay siete mesas siempre que no llueva, ya que cuatro no están a cubierto. Poco antes de las 12.00 horas reconocía que «hoy no viene mucha gente». Asimismo, afirmaba que las medidas tomadas por la Xunta «nos pillaron por sorpresa, no contábamos para nada con ellas».
En los accesos al casco urbano sí que había más locales abiertos. En las inmediaciones de la rotonda de entrada al polígono de Sabón, Antonio Carlos Pereira tiene su negocio, que se divide en una cafetería y en un restaurante, cada uno con su licencia. El bar lo tenía cerrado, pero el restaurante no: «Teño dúbidas. Como restaurante entendo que podo servir dentro, pero, só comidas ou tamén o resto? Iso si, teño claro que o primeiro é a saúde e se mandan pechar, pois pecharase».