Las excavaciones realizadas en este castro de Carral han sacado a la luz un «pequeno tesouro» que muestra que el asentamiento fue utilizado hasta el siglo IV
08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Aunque las actuaciones comenzaron en el 2006 con la limpieza vegetal, la excavación en el castro de As Travesas, en el municipio de Carral y uno de los más grandes de la provincia, está dando sus primeros frutos ahora. La aparición de piezas ha permitido datar un asentamiento que funcionó desde el siglo III a.?C. hasta los inicios de la Edad Media. «O traballo desenrolado ata o momento danos unha pauta de ocupación ininterrumpida de 1.000 anos», destaca el responsable del proyecto, el arqueólogo Antón Fernández Malde.
«Non é factible escavar as 12 hectáreas», reconoce Fernández Malde. La propiedad del terreno sigue estando en manos particulares y lo que se hizo fue llegar a acuerdos puntuales para realizar algunas intervenciones arqueológicas. Por el momento, se han excavado 500 metros cuadrados, con lo que se ha logrado datar la ocupación que han tenido el lugar. «É un castro cunha ocupación temprana, ronda o século III a.?C., cunha ocupación indíxena e con influencia do mundo romano, datada no século I. Tamén datouse unha ocupación tardo romana, sobre o III ou principios do IV», explica Fernández Malde, que destaca como el gran descubrimiento de los trabajos realizados durante el 2008 «un pequeno tesouriño de moedas» que avalan esa ocupación tardía.
Desniveles
El castro está situado en la parroquia carralesa de Santa Mariña de Beira, en el límite de los municipios de Carral, Abegondo y Ordes, y muy próximo a Mesón do Bento.
Próximo al núcleo urbano de As Travesas, el visitante que vaya a verlo solo apreciará desniveles en el terreno y carteles que indican, por sus diferentes entradas, que está prohibido el acceso a las fincas con vehículos a motor. Solo una vista aérea permite apreciar la imagen que todo el mundo asocia a los tradicionales castros.
No se puede hacer una comparación con el otro más próximo y en el que se está trabajando, el del Elviña, por cuanto no se plantea un trabajo similar y la extensión del carralés hace improbable que todo quede a la vista.
Objetivos
Lo que se plantea el equipo que trabaja en la zona es actuar en tres frentes, el primero sería realizar un estudio técnico del castro enfocado a facilitar el trabajo a futuros estudiosos, un segundo objetivo pasa por posibilitar la compresión para los visitantes del castro, tanto del asentamiento como de las piezas que se han ido encontrando; y un tercer paso es actuar en las zonas más degradadas para sanearlas, ya que se han detectado áreas especialmente sensibles.
«Vanse conseguindo a medida de que se vai traballando. No 2008 traballouse na zona de acceso ao antecastro, recolléronse pezas que deron información técnica importante. Solucionouse unha zona de confusión e atopáronse cerámicas tardías como do século III e IV», explicó Fernández Malde.
En la excavación se han obtenido unas 2.000 piezas, de gran valor científico, como algunos botivos, piezas cerámicas que son de gran calidad tanto por la pieza en sí misma como por los motivos cerámicos. «Están case enteiras, isto significa que foron depositadas alí, debaixo de pedras, que cremos que son ritos como os actuais que se fan de primeira pedra cando se constrúe una nova infraestructura. Neses anos viuse noutros castros que é algo habitual», comentó el director de este proyecto arqueológico, que destaca que el plan director no fija una fecha de finalización de la excavación.