Para ola de calor, la mía

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas A CORUÑA

A CORUÑA

Jornada de calor en A Coruña
Jornada de calor en A Coruña Eduardo Pérez

Cualquier mujer a partir de los 50 sabe muy bien lo que es una ola de calor permanent, con subidas constantes por encima de los 36 grados

09 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Cuando una mujer mete la cabeza en la nevera es que su termostato está desregulado y no hay aire que le corra por dentro. Esa imagen no es una metáfora, es una realidad a la que se enfrenta cualquier mujer a partir de los 50 que sabe muy bien lo que es una ola de calor permanente, con subidas por encima de los 36 grados constantes sin que haya posibilidad de que llegue la niebla, a no ser la mental. De ahí que las olas de calor que los meteorólogos anuncian en estas fechas para muchas sean relativas, porque en ese pico de sudor en el que se mueven las diferencias entre los 35 y los 38 grados son mínimas. Es verdad que de ese termostato se debería hablar mucho más, porque cambia completamente la percepción de todo el entorno. Lo pensaba estos días a raíz de las altas temperaturas que hemos tenido en Coruña, que han convertido junio y este principio de julio en un auténtico verano del sur. ¡Qué diferencia! Noches tropicales que nos han permitido el terraceo nocturno y salir a cenar en tirantes; baños en el mar a las nueve y diez de la noche; largas jornadas de playa; paseos después del trabajo... Sin embargo, habituados a los 20 grados, la mayoría de los coruñeses, abafados, han comprobado en solo unas semanitas que eso del calor está muy bien para otros, pero que no es lo nuestro. Solo de imaginar un horizonte continuo con un termostato por encima de los 30 grados a muchos les ha entrado el agobio. Lo tuve claro el día que a lo lejos empezó a asomar la niebla y la gente empezó a decir aliviada: «¡Por fin, qué gusto!». Siempre deseosos del anticiclón, algunos empezaron a tranquilizarse como si metiesen de pronto su cabeza en la nevera. Desde aquí todo mi apoyo a las mujeres que sobreviven y suman varias olas de calor este verano asfixiante mientras mueven Locasmías el abanico.