Los dueños del famoso animal de Arteixo, amenazado hace años de forma anónima, sufren nuevas presiones de un vecino al que le molesta el canto
17 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El gallo Cantor saltó a la fama nacional en el 2023, cuando La Voz de Galicia relató que sus propietarios habían recibido un escrito anónimo quejándose de que el gallo cantara, al tiempo que alguien presentaba varias quejas en el Ayuntamiento de Arteixo. Entonces sus propietarios, León y Elena, dijeron que ese gallo no se sacrificaba porque era el favorito de su nieta, muy aficionada a los animales. La pareja recibió el respaldo del pueblo y todas las cadenas nacionales de televisión comenzaron a desfilar por esta zona de A Baiuca, en el centro del municipio. «Incluso nos llamaron de Telemadrid», apostilla León. El gallo llegó a pasearse por los platós de la TVG, donde fue indultado por el mediático juez Vázquez Taín.
Pero pasado el furor de la noticia viral, Elena y León sufrieron un nuevo arrebato del vecino, quien se ha identificado abiertamente. «A min pilloume un día ás seis da mañá, estaba diante da casa e empezou a berrar, eu estaba bastante frouxa e afectoume moito», recuerda la mujer. El episodio se repitió otro día que ella regresaba de la compra. «Foi moi desagradable, púxenme moi nerviosa».
Por su parte, León recuerda que hace varios meses el vecino volvió a la carga y acabaron yendo juntos a la Policía Local. «Él se quejó de que los agentes no le hacían caso en las siete veces que fue a denunciar. Entonces fui yo con él al cuartel, la policía levantó un atestado en mi casa, tomó fotos del gallo y fin del tema», relata León, burgalés afincado en Galicia desde hace más de 45 años. En Arteixo es voluntario de Protección Civil.
Los dos aseguran que hay más gallos y cantos en Arteixo, menos en las casas de enfrente en la parte alta. «Alí entroulles o raposo e matoulles galos e galiñas, agora vén aquí a buscar os ovos», apunta Elena.
Tres años después, León va a buscar a Cantor para posar de nuevo ante la cámara. «Mira qué espolones», señala. Y, efectivamente, tienen una dimensión considerable. «Este galo non se sacrifica», sentencia Elena. «Teremos aquí o galo ate que Deus o leve, e se hai que pagar unha multa, págase».