Valle-Inclán explotó el filón literario de la pérdida de un boleto premiado de la lotería en su novela «Luces de bohemia»
02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El caso de la primitiva millonaria de Coruña, que acaba de quedar visto para sentencia, da para una novela de las buenas, o para una memorable película, con una serie de giros de guion sorprendentes.
José Luis Alonso, que según la investigación de la policía sería el legítimo ganador de los 4,7 millones de euros, era un jugador habitual que intentaba dejar de serlo. Pero por lo que fuese no lo hizo, y esa insistencia, curiosamente, fue la que le habría dado la fortuna... si no hubiese perdido el control sobre el boleto, claro. Falleció sin poder saborear el éxito.
Llama la atención que el caso del segundo candidato, Manuel Ferreiro, es muy similar, con una persistencia en las apuestas que, según los argumentos de su familia, lo convertiría en ganador de ese premio millonario que tampoco pudo saborear porque falleció hace ya años. En el fondo, todo un esperpento.
Y es que este esperpéntico novelón se escribió hace ya muchos años, concretamente en 1924 (por entregas, en 1920). Se titula Luces de bohemia y es su autor Ramón María del Valle-Inclán.
Su protagonista, Max Estrella, compró un décimo de lotería que le costó tres melopeas y que tuvo que pagar con su capa porque era pobre de solemnidad. Poeta fracasado y en franco declive, también él estaba convencido de que esa apuesta por el juego lo sacaría de la indigencia y le devolvería la felicidad.
Pero Max mala estrella, como lo bautizó Valle, murió en la miseria sin saber que en la cartera llevaba el boleto premiado con el Gordo. El rastrero Don Latino de Hispalis aprovechó la muerte de Max para robarle esa cartera y beberse el premio en la taberna de Pica Lagartos. Pues eso, que ya está todo escrito.