Pilar, de 77 años y obligada a dejar su casa en A Coruña: «A estas alturas da miña vida, arrasan con todo»

A CORUÑA CIUDAD

Esta vecina es una de las afectadas por las expropiaciones del monte Mero, la colina donde se proyecta una urbanización de más de 4.000 viviendas

02 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Viven «no lombo da Coruña», dice Pilar. Camina siempre con su visera, para que el sol no dañe sus ojos claros. Le gusta pasear así por su monte Mero. Tiene la ciudad a sus pies. Rodeada de fincas salpicadas por casas unifamiliares, cuesta creer que a menos de un minuto en coche pase, por debajo, Alfonso Molina. «Comecei a temer isto cando levantaron todo Xuxán», dice. Es inevitable no emocionarse. La casa que compró con su marido en 1973, procedentes de Moeche, tiene los días contados. La suya y la de sus vecinos. «Din que comezan o ano que vén», anuncia. La urbanización del monte Mero, hasta donde llegan los muros de la extensa fábrica de armas, ha sido calificada como de interés autonómico para la Xunta, que proyecta construir aquí 4.397 viviendas, el 80 % de ellas, aseguran, protegidas. 

Unas casas que se harán a costa de las que ya están en pie, como la de Pilar, de tres pisos, cada uno con una vivienda, pensando en los hijos. Además, el bajo lo alquila desde hace años a un vecino. «Nunca lle subín o aluguer, sempre estiven contenta con el», subraya. Perderá lo construido y la finca, donde tiene huerta y gallinas. En total, casi 900 metros cuadrados. «Dinnos, como se fose un premio, que nos van dar unha pequena casa nova a cambio. Pero teño que pagar o IVA do 10 %, 20.000 euros que non teño», expresa. «Eu non quero nada moderno. Xa teño casa e todos os impostos ao día. Tamén unha horta, na que son feliz traballando. Teño 77 anos», alega Pilar, que perdió a su marido hace dos.

Jubilados y mileuristas

Los afectados son en su gran mayoría «xubilados e mileuristas». Y van en aumento, porque en Pedralonga, hasta donde llegará la urbanización, acaban de llegarles las últimas notificaciones. «Arrasan con todo. Só se salva un grupo delas, por ser singular, en Eirís. Iso e os colexios», indica con la mano Pilar, que es vecina de los Maristas. Una casa que está justo al lado del centro concertado también será historia. Es de las que se podrían salvar, indica la vecina, si «desde os despachos, onde deciden isto, valorasen a nosa proposta. Salvar este núcleo de arriba, onde hai casas, e van facer unha zona verde», lamenta. Además de las alegaciones que acaban de presentar ante la delegación de la Xunta en A Coruña -cada vecino la suya, individualizada- Pilar es una de las vecinas que ha presentado denuncia. «Levo toda a vida traballando, pagando impostos pola casa como urbana. A estas alturas tiña que estar tranquila, non pensando onde meterei todo isto», dice refiriéndose a todos los utensilios y maquinaria que guarda en el cobertizo.

A los que pierden su hogar, la Xunta, que invertirá 66 millones en el proyecto, promete pagarles el alquiler mientras no esté lista la urbanización. «Con case 80 anos, non me vexo buscando un aluguer e indo para un piso canto? Dous, tres años? Eu xa non volvo para ningún lado, quero dicir, a vida xa se me acaba», exhala. Conscientes de que no se puede hacer nada para evitar la urbanización, los afectados por el PIA Monte Mero, sobre unas 40 casas, coinciden a la hora de reclamar lo básico: un precio justo por sus terrenos.

«Calificaron agora o chan como rústico, de forraxe. Sáeslle case gratis todo isto. Pode que o metro non chegue aos dez euros. Iso é, 6.000 euros por unha finca de 600 metros. Que fas hoxe con eses cartos? Iso, se che pagan polo terreo. No meu caso, como tería vivenda de sustición, non me dan nada pola finca», denuncia Pilar. «Estás toda a vida loitando para mellorar o que tes e, un día, de repente, dinche, ‘‘hala, fuera''», exclama. Luchará, asegura firme, hasta el final.

mero.Las carreteras y casas del monte Mero y Pedralonga se han cubierto de mensajes como este. Los residentes alegan que «Monte Mero existe, monte Mero resiste»
Las carreteras y casas del monte Mero y Pedralonga se han cubierto de mensajes como este. Los residentes alegan que «Monte Mero existe, monte Mero resiste» ANGEL MANSO

 Vivenda estudia las alegaciones

Desde la Consellería de Vivenda e Planificación de Infraestruturas, responden, «estamos a abordar cada caso de xeito individual, xa que cada un ten as súas particularidades. Mantivemos desde o primeiro momento reunións cos afectados, ós que se informou e se lles seguirá contestando ás dúbida», precisan, y avanzan que están «avaliando e estudando todas as alegacións recibidas» .

Pilar mira al cielo. «Agora calificaron o chan como rústico, de forraxe. Sáeslle case gratis. Pode que o metro non chegue aos dez euros. Iso é, 6.000 euros por expropiar unha finca de 600 metros. Que fas con eses cartos? A min, como tería vivenda de sustición, xa non me dan nada pola finca. Estás toda a vida loitando para mellorar o que tes e, un día, de repente, dinche, ‘‘hala, fuera''», denuncia. Luchará, asegura firme, hasta el final.