Familias y docentes denuncian el deterioro de las infraestructuras educativas en la ciudad y reclaman soluciones a Xunta y Ayuntamiento
08 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Casi 5.000 personas salieron a la calle el pasado fin de semana en A Coruña para denunciar lo que consideran un deterioro progresivo de la enseñanza pública. No solo por la falta de profesorado, sino también por deficiencias en las instalaciones. La manifestación, convocada por la Federación Provincial de ANPAs de Centros Públicos, fue el reflejo visible de un malestar que, según las familias, lleva años acumulándose en los centros educativos porque las Administraciones competentes «no han hecho su trabajo».
El detonante fue un informe elaborado a partir de las aportaciones de asociaciones de padres y madres de distintos colegios. El documento dibuja una situación preocupante en al menos 70 centros de la provincia, que escolarizan a unos 22.000 estudiantes. Uno de los datos más llamativos es el estado de los inmuebles. El 70 % de los centros analizados sufren goteras, humedades o filtraciones, mientras que el 63 % tienen instalaciones eléctricas obsoletas y más de la mitad presentan problemas en baños o fontanería. Además, el 60 % cuentan con patios o pistas deportivas deterioradas y casi la mitad carecen de accesibilidad plena para alumnado con movilidad reducida.
La presidenta de la federación, Lidia Paz, advierte de que el problema no se reduce a casos aislados. «Los más preocupantes están relacionados con la seguridad y la accesibilidad, y afectan a muchos centros. No podemos hablar solo de uno», explica.
Las consecuencias se notan en el día a día de las aulas. Cuando llueve, algunas clases tienen que trasladarse a bibliotecas o aulas de informática por las filtraciones de agua. «Eso no solo reduce el confort del alumnado, que pasa cinco horas diarias en el colegio, sino que también afecta a la calidad educativa, porque esos espacios dejan de utilizarse para su función», resume Paz.
Casos paradigmáticos
Hay centros que se han convertido en símbolo de este deterioro. En el CEIP Wenceslao Fernández Flórez, por ejemplo, las filtraciones de agua obligan a convivir con cubos y toallas cuando llueve. Desde la dirección confirman que las Administraciones conocen las deficiencias y esperan de ellas que afronten las mejoras «de una manera seria y eficaz» Otros, como el CEIP Plurilingüe de Prácticas, arrastran problemas estructurales de humedades «con fungos que parecen champiñóns por paredes e portas» y de estabilidad del edificio. Cristina Novoa, vocal de la ANPA, confirma que en el gimnasio se puede pasar un brazo por debajo de una pared divisoria. «Pero o máis sangrante é que dende hai un ano non sabemos nada do acordo entre Concello, Xunta e UDC para elaborar un estudio sobre a reforma integral do centro. Preguntas e ninguén sabe nada», explica Novoa.
En el CEIP Cidade Vella también conviven con desperfectos que ya lucen canas. El año pasado se cayó el techo de la biblioteca y continúan con humedades, problemas de iluminación, de limpieza... «Nuestro colegio tiene un siglo. Es el antiguo palacio de los marqueses de Camarasa, que también albergó el primer instituto de la ciudad. Necesita una reforma integral», explican portavoces de Familias en Loita Cidade Vella. Aunque ahora hay una nueva empresa de mantenimiento contratada por el Ayuntamiento, «no dan a basto» por la dejadez acumulada de decenios. «Y la inversión que hizo la Xunta es, en realidad, de hace veinte años. La hemeroteca no miente», indican, mientras recuerdan que muchas mejoras que se hacen en el centro las asumen personalmente los padres.
Antonio Leonardo, director del CEIP Curros Enríquez y presidente de la Asociación de Directores de Colexios Públicos da Coruña, atribuye directamente el deterioro de las instalaciones coruñesas a años de «mantenimiento insuficiente». Según explica, durante años dejaron de realizarse tareas básicas como la limpieza de canalones o la reparación de pequeñas filtraciones, en parte por la ausencia de líneas de vida en las cubiertas que permiten trabajar con seguridad. Para Leonardo, esa explicación no justifica la inacción: «Si no hay línea de vida habrá que buscar otra forma de subir a las cubiertas, con un coche cesta o como sea, pero una gotera hay que arreglarla». El problema, advierte, es que las averías pequeñas se han ido acumulando hasta provocar daños mayores. «Una gotera no se arregla sola. Si no la atiendes, al cabo de dos o tres años tienes una avería grande», señala. Así, algunos centros han llegado a situaciones límite, con cubiertas que ya no resisten los temporales.
Leonardo cree que el conflicto de competencias entre Administraciones también ha contribuido a agravar la situación. «El protocolo ya dice que el mantenimiento corresponde al Ayuntamiento y las obras mayores a la Xunta, pero muchas veces no se cumple», denuncia. Asegura que no hay margen para posponer decisiones. «Ahora la única solución es que las dos Administraciones se pongan de acuerdo y arreglen los centros», afirma. «Al final, unos por otros, quienes lo pagan son los alumnos y las familias», critica.
Falta de docentes
Las infraestructuras no son el único frente con problemas. El informe de las ANPA también alerta de ratios elevadas en la mayoría de los centros y de la falta de profesorado especialista para atender al alumnado con necesidades educativas especiales. En muchos casos, explica Lidia Paz, los docentes asumen una sobrecarga que termina pasando factura. «Cuando faltan apoyos, la atención individualizada supera al profesorado y vemos bajas por estrés», señala.
La federación también reclama más recursos para la salud mental en los colegios. El 68 % de los centros pide psicólogos educativos, una figura que las familias consideran imprescindible ante el aumento de casos de acoso escolar, depresión o problemas de convivencia entre adolescentes.
Falta de voluntad
Tras la multitudinaria protesta, las ANPA aseguran que todavía no han recibido una respuesta formal de las administraciones. Paz sostiene que la solución pasa por algo básico: «Que todos bajen a la realidad, se sienten a hablar de verdad y escuchen a las familias. Dinero hay; lo que falta es voluntad de invertir y dejarnos de palabrería y de muros burocráticos». Advierte que las movilizaciones continuarán. «La manifestación demostró que las familias estamos cansadas de callarnos. Y vamos a seguir ahí hasta que las cosas empiecen a moverse». «Somos conscientes de que somos una pelota política, de ahí que nos hayamos plantado y dicho basta. Se oyó alto y claro el pasado sábado», dice.
Educación dice que los problemas son por la «deficiente xestión municipal»
La Xunta afirma que desarrolla un amplio programa de mejora de las infraestructuras educativas en la ciudad de A Coruña. Así lo confirma el secretario xeral técnico de la Consellería de Educación, Manuel Vila. Indica que el Gobierno autonómico está invirtiendo 24 millones de euros en un centenar de obras de modernización y rehabilitación en cerca de 40 centros educativos dentro del Plan de nova arquitectura pedagóxica.
Ya solo en este año la Consellería destina 380 millones de euros a la educación pública en la ciudad, una cifra que incluye inversiones en infraestructuras, profesorado y gastos de funcionamiento para más de 50 centros y más de 20.000 alumnos. Vila subrayó que esta cantidad «é máis do orzamento total do Concello da Coruña».
El responsable autonómico recordó que la normativa vigente delimita claramente las responsabilidades sobre el mantenimiento de los centros educativos. Según el Pacto Local firmado en el 2007 entre la Xunta y la Fegamp, los ayuntamientos deben encargarse del mantenimiento y conservación de los colegios de infantil y primaria, mientras que la Administración autonómica asume estas tareas en el resto de centros. «Estamos a falar dunha cuestión bastante clara, que é o mantemento», afirmó Vila, quien recordó que estas obligaciones incluyen trabajos como pintura interior, reparación de carpinterías, reposición de puertas, arreglos en tuberías, calderas exteriores o limpieza de canalones.
En este sentido, el secretario xeral técnico aseguró que varios colegios de la ciudad presentan problemas derivados de la falta de estas tareas. «Lamentablemente, os colexios da Coruña presentan unha falta de mantemento que está a derivar en problemas máis graves», indicó citando el caso del CEIP Wenceslao Fernández Flórez.
Según los responsables de la Xunta, esta situación evidencia «unha deficiente xestión municipal que está a xerar problemas nos colexios e a prexudicar á comunidade educativa». Por ello, el Gobierno gallego propone la firma de un protocolo de colaboración con el Ayuntamiento que permita coordinar actuaciones y mejorar las infraestructuras educativas de la ciudad.
Pese a las discrepancias, Educación ejecuta 3,7 millones en el CIFP Ánxel Casal-Monte Alto, el cambio de cubierta del IES Ramón Menéndez Pidal y la cubrición de la pista deportiva del IES Salvador de Madariaga.
El gobierno local reclama a la Xunta «inversiones reales» para los colegios
El Ayuntamiento de A Coruña advirtió que los 28 centros públicos de infantil, primaria y educación especial de la ciudad (además del CEIP de personas adultas que ocupa parcialmente un edificio municipal) presentan deficiencias estructurales derivadas de su antigüedad, ya que la mayoría supera los 25 años. Desde el gobierno local subrayan que estas carencias requieren obras de rehabilitación integral que exceden el mantenimiento básico que corresponde al Concello según el convenio entre la Xunta y la Fegamp del 2007.
En este sentido, el concejal de Educación, Juan Ignacio Borrego, subrayó que «no es razonable pretender que con cambio de luminarias, limpieza de canalones o pequeñas reparaciones se resuelvan problemas estructurales de cubiertas, fachadas o envolventes». Recordó que el mantenimiento básico municipal «no es ni la renovación de una fachada ni de un tejado. Es cambiar un canalón, hacer labores de limpieza…».
Entre los casos más urgentes citó el CEIP Wenceslao Fernández Flórez, que precisa una rehabilitación integral de cubierta y fachada; el CEIP Sal Lence, donde es urgente sustituir la cubierta; o el CEIP Cidade Vella, cuya intervención iniciada por la Xunta está incompleta y pendiente de una segunda fase.
El Ayuntamiento asegura haber duplicado durante el ejercicio del 2025 la inversión en colegios, destinando 700.000 euros —el 7,1 % de su presupuesto de Educación, que asciende a 9,7 millones— al mantenimiento de centros. Al mismo tiempo, denuncia la reducción de la inversión autonómica: de 8,5 millones en el 2023 a 4,3 millones en el 2026. Explican que, además, la Consellería de Educación maneja un presupuesto de 3.100 millones de euros, de los que solo 73,3 millones se destinan a obras en colegios de toda Galicia. «Los problemas de la educación pública en Galicia no se solucionan limpiando canalones y arreglando grifos o cambiando bombillas, el problema es de inversiones reales», recalcó Borrego.
El gobierno local insiste en que no se trata de «una guerra entre administraciones», sino de evidenciar qué institución tiene las competencias y los recursos para acometer la renovación integral que los centros necesitan. Añadió que el Ayuntamiento asume 450.000 euros al año para actividades extraescolares. «Si no fuera por la aportación municipal, ningún colegio de la ciudad las tendría, porque la Xunta pone cero euros», añade.