Así son los coruñeses según la IA

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

Un hombre mayor, en el barrio de Labañou
Un hombre mayor, en el barrio de Labañou ANGEL MANSO

Dice ChatGPT que adoramos quejarnos del tiempo, que a la mínima recurrimos a la meteorología como desahogo y que solemos presumir de que comemos el mejor marisco

05 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

No he podido resistirme al análisis de la inteligencia artificial y le he preguntado a ChatGPT cómo son los coruñeses, más que nada por si hay que ir introduciendo matices y a partir de ahora, en esta crónica o en otras de mis compañeros, conviene ir especificando nuestros rasgos. Somos nosotros, al fin y al cabo, los que alimentamos al monstruo y por lo que he podido descubrir no va muy desencaminado. Dice ChatGPT que los coruñeses adoramos quejarnos del tiempo, que a la mínima recurrimos a la meteorología como desahogo y que solemos presumir de que comemos el mejor marisco y de que tenemos las mejores playas. Y a ver, no le podemos quitar la razón. Aquí chove a Dios y nos gusta flagelarnos con ese mal fario borrascoso. Además, asegura que no somos tan cerrados como los vascos ni tan abiertos como los andaluces y que, en general, no nos gusta falar por falar. Que los coruñeses adoramos la vida tranquila, los paseos largos y que no nos mareen mucho la perdiz, aunque ese vaivén tan gallego de si subimos o si bajamos no va con nosotros. Al coruñés, según ChatGPT, le gusta ir de cara y decir lo que piensa. Así que aquí hay que imaginarse a David Perdomo soltando eso de «te meto un fotón que te reviento, neno» para entender que está en lo cierto. Eso sí, a medida que generamos intimidad, indica, entablamos relaciones sólidas, si bien, en comparación con Vigo —era inevitable que le preguntase—, aquí somos más pijos. Tanto que —son literales sus palabras— «en Coruña pesa mucho ir arreglado aunque vayas a por el pan». Al final no me pude resistir y ahondé más: «¿Puchas koruño?», le inquiero, pero ahí se ve que no da más y ChatGPT se rinde: «Relájate un poco —me suelta— que no estamos en Juan Flórez». Está perdido, este no pisó en su vida Labañou.