El 137 de la ronda de Outeiro, en A Coruña: 7 estancias en pisos de 60 metros y zonas comunes infames
A CORUÑA
El Concello requerirá al dueño, que alquila por habitaciones, que acondicione los espacios comunitarios
28 oct 2025 . Actualizado a las 09:14 h.La fachada del 137 de la ronda de Outeiro, en Os Mallos, deja entrever que el edificio no está a la orden del día en saneamiento y condiciones. Esa sensación se confirma y se multiplica una vez que se pone un pie en su angosto portal. Las primeras imágenes en el interior son las de unas escaleras estrechas en las que hay que sortear basura de todo tipo acumulada, algo que no se puede hacer con la suciedad cronificada sobre el pavimento y que hace que se peguen las suelas de los zapatos.
Las paredes combinan desconchados, daños y pintadas que se extienden por el conjunto de las zonas comunes. Las quejas vecinales por los problemas originados en este edificio son habituales: van de peleas y gritos al menudeo de droga, y muchas veces se trasladan a la acera de este tramo de calle.
Hace un mes se produjo un apuñalamiento en una de estas viviendas, en lo que fue el incidente más sonado últimamente de un foco de problemas que trae de cabeza a vecinos y negocios. «Todos los días pasa algo y nos afecta a todos, residentes y comerciantes», señaló entonces la camarera de un bar próximo. Ayer, una vecina cuyo piso da a la parte trasera de este bloque relató que «cada día es una movida diferente, de peleas, de gritos, de todo», a lo que se suma la suciedad en el patio: «Ahí dentro hay de todo: ropa, botellas... cada cierto tiempo limpian, pero es un show».
El Ayuntamiento realizó ayer una intervención integral en la que participaron personal de la Policía Local, de los bomberos y de las concejalías de Servizos Sociais, Medio Ambiente, Urbanismo y Seguridade Cidadá.
El resultado fue la identificación de todas las personas que había dentro —siete en la hora y cuarto que duró el operativo— y una inspección minuciosa del edificio. Ahora, al propietario «se le requerirá que adopte medidas inmediatas de seguridad y limpieza en las zonas comunes del edificio, se hará un expediente conjunto con las deficiencias detectadas y se le notificará», explican fuentes municipales.
A diferencia del caso del inmueble okupado del 120 de la ronda de Nelle, aquí hay inquilinos que pagan al dueño del edificio por habitación, la mayoría individuales y otras para parejas. Uno de los actuales residentes, que lleva unos meses, explicó que paga por Bizum, sin ofrecer más detalles.
«¿Venta de droga? Sí, habrá»
Enrique es inquilino desde hace seis años de una de las siete habitaciones que hay en uno de los pisos de unos 60 metros cuadrados de la primera planta —son cinco alturas con dos viviendas en cada una—. «Prácticamente no convivimos porque no hay comedor, lo que tenemos es la habitación individual, no hay ni una cocina, lo que sí hay es un cuarto con una lavadora», explica sobre la vivienda. Mientras contempla la escalera comunitaria llena de restos de basura como colillas, papeles, envoltorios y suciedad generalizada, relata que hace un tiempo «estaba mejor».
Sobre las quejas vecinales que condujeron al Ayuntamiento a realizar esta intervención, indica que son por «mal comportamiento, gritos y peleas por gente que entra aquí, la puerta no se cierra bien en el portal».
Sobre si hay venta de droga al por menor en alguna vivienda, levanta la mirada hacia las plantas superiores y asegura: «Sí, habrá», al tiempo que aclara que en el piso en el que reside no hay ese problema. Lo que sí sufre es que le «tiran bastante porquería, tenemos que estar siempre barriendo».