Vecinos de Os Mallos estallan tras el último suceso en la zona: «Todos los días pasa algo»
A CORUÑA
El domingo se produjo un apuñalamiento en el 137 de la ronda de Outeiro que los vecinos vinculan al menudeo de droga
30 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«No me extraña nada», dice uno de los comerciantes próximos al 137 de la ronda de Outeiro de A Coruña, el edificio en el que este domingo se produjo un apuñalamiento. El suceso tuvo lugar sobre las ocho de la mañana cuando un hombre pinchó a su compañero de piso. El autor de los hechos fue detenido y pasó este lunes a disposición del magistrado del Juzgado de Instrucción 5, que decretó su puesta en libertad investigado por un delito de lesiones.
Para los vecinos de la zona, este es solo el último de una cadena de incidentes. «Todos los días pasa algo y nos afecta a todos, residentes y comerciantes», señala la camarera de un bar próximo. Ella, al igual que el resto de vecinos prefiere no dar su nombre. «No es que tengamos miedo, pero con esta gente es mejor así», comenta la responsable de otro comercio de la vía. En su caso, dice que le saltó en varias ocasiones la alarma porque alguno de los habitantes del conflictivo inmueble intentó acceder al interior. «Por suerte quedó en eso y nunca me robaron», señala.
Menos suerte tienen los establecimientos situados enfrente del edificio, donde varios supermercados han sufrido hurtos a manos de los inquilinos de un lugar que, de acuerdo con los vecinos, es punto de trapicheo de drogas. «Es un edificio en el que reside gente conflictiva y todo el día hay un trasiego de personas subiendo y bajando, el portal está siempre abierto», apuntan desde la Asociación de Vecinos de Os Mallos, desde donde manifiestan que es frecuente la presencia de toxicómanos en el inmueble. Por ello, los residentes en la zona dicen que los gritos y las peleas son habituales.
Vigilancia policial
«Viene la policía a menudo, tanto la Local, como la Nacional porque siempre pasa algo», apunta un vecino que antaño regentó el bajo del polémico inmueble. «Mi mujer y yo tuvimos durante 30 años un bar ahí, luego nos mudamos a otro en la avenida de Arteixo porque todavía nos quedaban unos años para jubilarnos y fue lo que mejor hicimos, ya que poco después empezaron los problemas en el edificio», señala el varón, que vive justo enfrente al 137. «De noche ya no pasamos por ahí por precaución y desde la ventana siempre vemos que entra y sale gente extraña», añade su mujer.
De acuerdo con los vecinos, el propietario del inmueble alquila los pisos por habitaciones a bajo precio. Esto supone, dicen los residentes, que en ellos vivan personas conflictivas, entre los que sitúan a exconvictos por delitos vinculados a robos y al menudeo de droga. «La Policía Nacional ha registrado mi local varias veces, incluso con los perros. Siempre he colaborado porque no tengo nada que esconder», indica el responsable de un supermercado latino situado justo al lado del 137.
Trasiego de toxicómanos
En su caso, lamenta que el trapicheo que supuestamente se realiza en el edifico le salpique. «Yo no tengo nada que ver con ellos y, como al resto de los vecinos, me perjudica. A diario hay peleas, me han intentado robar varias veces, pero como tengo carácter me he impuesto», dice el comerciante, que añade: «También dejan basura en las calles y aparecen colchones tirados por la vía delante de los negocios.
Los vecinos defienden a este comerciante y lo desvinculan de los conflictos. «Es un encanto, lleva el negocio con su familia y no tiene nada que ver con los problemas del número 137. De hecho, ya preguntó por otros locales para alquilar otro bajo y poder mudarse de ese», indica otro residente, que sí señala otro negocio como cómplice de los problemas en Os Mallos: «Cerca sí que hay un bajo frecuentado por estos individuos y donde creemos que hay trapicheo».
Peleas, trapicheos y una paliza grupal, el pan de cada día en un inmueble alquilado
El 18 de septiembre del 2021 los vecinos de Os Mallos se unieron en una marcha para denunciar los puntos conflictivos de la zona. Entre los lugares por los que pasaron estuvo el 137 de la ronda de Outeiro, una dirección que todos conocen en el barrio. «Estamos hartos de las okupaciones, del incremento de la delincuencia en la calle y de los intentos de hurto», expresaron entonces.
Aunque desde ese año la situación del barrio ha mejorado con el desmantelamiento de varios bajos okupados, los vecinos señalan que en el caso del 137 la situación es la misma. Entre los sucesos más alarmantes en ese inmueble está la agresión grupal a un hombre en el 2022. La paliza se originó tras una discusión entre vecinos. El que terminó apaleado había protestado por el alboroto que estaban armando en el piso de enfrente. Tras un intercambio de amenazas, cogió un palo y se lanzó a por los que hacían ruido sin importarle que fuesen muchos. Estos lo sacaron a patadas y puñetazos del edificio, donde lo golpearon hasta que cayó al suelo.