Piden un año de cárcel para Ana Saavedra, presidenta de la asociación Mirabal de Betanzos
A CORUÑA
El fiscal militar la acusa de un delito de acusación y denuncia falsa contra el teniente jefe de la Guardia Civil betanceira por una queja que este redactó y que sostiene firmó Saavedra, hecho que ella niega
24 sep 2025 . Actualizado a las 05:00 h.Ana María Saavedra, conocida por su cargo como presidenta de la Asociación Mirabal, fue juzgada este martes en el Tribunal Militar de A Coruña. El fiscal militar solicita para ella un año de cárcel por un delito de acusación y denuncia falsa contra el teniente jefe de la Guardia Civil de Betanzos, Roberto José Amor Vázquez. La imputada lo denunció previamente por falsificación y suplantación de identidad tras entrar en el sistema interno de la Benemérita una queja contra el sargento de Sada, supuestamente firmada por Saavedra. La acusación particular eleva la petición de prisión a dos años y solicita también una multa de 15 euros diarios durante 18 meses.
Los hechos se remontan a septiembre del 2022, cuando Saavedra acompañó a una víctima de violencia machista al cuartel de Betanzos. La denunciante contó a los agentes que previamente había acudido a la oficina de Sada, donde el sargento José Remo se negó a atenderla y le dijo que iba «borracha como un piojo». De acuerdo con la declaración en el juicio de varios guardias civiles, Saavedra mostró su malestar y su deseo de interponer una queja. Afirmaciones que ella negó categóricamente. «Llevo 17 años trabajando con víctimas de malos tratos, por lo que trato con los guardias mano a mano a mano, voy a su casa con mujeres destrozadas. Me ayudan a diario en cada cuartel, llevarme mal con ellos sería inmolarme», indicó Saavedra. También expuso que no tendría sentido que ella presentase tal queja al no haber estado presente en el momento de los hechos. «En todo caso la tendría que presentar la víctima porque yo ese día no estuve en Sada», dijo. Asimismo, en el juicio quedó probado que fue Amor el que sugirió que la queja la presentase Saavedra «por no revictimizar a la víctima y por ser presidente de una entidad que ayuda a mujeres maltratadas».
Saavedra puso en conocimiento del capitán jefe de la Guardia Civil en A Coruña, Pablo Lago Blanco, las presiones que supuestamente recibió por parte de Amor para interponer la queja. El 18 de octubre, Amor citó a Saavedra en su despacho para que formalizase la queja contra el sargento de Sada y ella lo pone en conocimiento de Lago. «Como elle me había contado que le estaban insistiendo para que pusiese la queja y que ella no quería, le dije que le indicase a Amor que ya lo había puesto en mi conocimiento», declaró Lago.
En esa reunión es donde supuestamente Saavedra firmó la queja contra el sargento de Sada. «Yo sí manifesté verbalmente que no me pareció adecuado el trato que la víctima me dijo que recibió en Sada, pero nunca tuve intención de presentar ninguna queja», declaró Saavedra. Sobre el encuentro con Amor en su despacho, indicó que cuando llegó este le entregó una carta redactada. «Me dio la queja ya redactada por él, me dijo que la leyese y yo no la firmé», declaró. Sin embargo, el teniente jefe de la Guardia Civil de Betanzos, declaró que Saavedra si estampó su autógrafo, aunque admitió haber escrito él la queja. «La redacté yo en mi ordenador personal, ella la firmó y se fue del despacho con la copia rosa del libro de quejas», dijo Amor.
Dos agentes confirmaron «redecillas entre el cuartel de Sada y Betanzos»
Saavedra se enteró posteriormente por Lago de que la denuncia con su firma había entrado en el sistema de la Guardia Civil. «Me dijo que fuese a Lonzas a denunciar porque me habían suplantado la identidad. Me puse tan nerviosa que le dije que me enviase la ubicación por WhatsApp cuando estoy cansada de ir a ese cuartel», declaró Saavedra. Su abogado, Estanislao de Kostka Fernández, pidió su absolución y alertó de irregularidades en el proceso, además de lamentar que el procedimiento no se realice en un tribunal ordinario y no en uno militar. «El original de la supuesta queja firmada no se incorporó a la causa hasta febrero del 2023 y ella lo vio por primera vez ahora en el juicio». «Además se denegó el volcado del ordenador personal del teniente Roberto Amor, donde redactó el escrito». También criticó que en el juicio «la balanza está desigual, ya que como testigos han testificado guardias civiles, mientras que nosotros no hemos podido aportar ninguno, ni si aceptaron los wasaps entre mi clienta y el capitán Pablo Lago como prueba».
La defensa insistió en que Saavedra es en realidad víctima de una falsificación y de usurpación de identidad, recordando que como presidenta de una asociación «utiliza siempre documentos con membrete, sello y marca de agua, algo ausente en la queja que supuestamente firmó». También subrayó que el propio capitán Lago, llegó a decirle a Saavedra que la firma del documento no era la suya. «La única prueba es la de un perito de la Guardia Civil», lamentó el abogado.
En contraposición, el perito de parte, Gregorio Alonso Bosch, declaró que tras analizar «cien firmas de Saavedra» no puede confirmar si la firma fue realizada por la acusada o se trata de una falsificación. Para el abogado de Saavedra, su clienta es víctima de un conflicto de tensiones internas entre los cuarteles de Sada y Betanzos. De hecho, en la sesión dos agentes reconocieron que desde hace años hay «rencillas de sobra conocidas». El coronel Francisco Javier Jambrina declaró ser conocedor de la «animadversión» entre Amor y el sargento de Sada.