Los reyes de la casa

Antía Díaz Leal
Antía Díaz Leal CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

En la inquietante novela de Delphine de Vigan, la misma generación que se crio con la telerrealidad de los primeros años del siglo es la que expone ahora a sus hijos sin ningún pudor

11 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Ha vuelto la lectura en autobús con el mes de enero, la puerta del colegio, el ritmo de los parques. Vuelven las conversaciones sobre los críos y sus cosas mientras leo la última novela de Delphine de Vigan, que en Los reyes de la casa convierte la desaparición de una niña en un certero análisis de lo que esta sociedad exhibicionista está haciendo con sus niños. Mostrarlos sin miedo, seguramente con la mejor de las voluntades en la mayor parte de los casos, con una vocación puramente comercial en otros, y en muchos más con ningún análisis sobre lo que supone la exposición constante de nuestras crías. Para qué pensar. Los niños abren regalos, se van de vacaciones, montan en bici por primera vez, cantan y bailan, inventan palabras, tienen perrenchas, se ríen, sufren, son educados en directo en todas las redes. Y desde fuera, quienes no subimos más que las manos del infante o una espalda fugaz, como si la exposición discreta fuera menos exposición, asistimos como espectadores a la función en primer plano de los demás, lo que nos convierte en parte de la misma: no hay espectáculo sin público. En la inquietante novela de la escritora francesa, la misma generación que se crio con la telerrealidad de los primeros años del siglo es la que expone ahora a sus hijos sin ningún pudor. ¿Será entonces que las miles de personas que no vieron ni uno solo de aquellos programas son los que ahora no suben una sola foto de su prole... pero al mismo tiempo conocen al menos media docena de cuentas dedicadas a otros niños y sus crianzas? No es cómodo, nunca, leer a De Vigan: ella, que tanto ha contado sobre su propia vida, sabe bien cuánto nos parecemos unos a otros en esta sociedad tan global que ya es una sola. De París a Oleiros.