Carlos Colino Gallego, profesor y autor de «Queendom»: «La educación no es solo lengua y matemáticas, el teatro es esencial»

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

Presenta el miércoles el libro de su adaptación musical de los Evangelios

21 mar 2022 . Actualizado a las 10:01 h.

Queendom es un musical que utiliza las canciones de Queen para narrar la vida de Jesús de Nazaret. Una propuesta tan arriesgada como efectiva que nació de la mente inquieta de Carlos Colino, profesor del colegio Santa María del Mar, como un proyecto docente en el que implicar a sus alumnos adolescentes, pero que ha trascendido el ámbito escolar para convertirse en un disco y un libro que se presenta este miércoles a las 19.00 horas en Afundación de A Coruña. Todo empezó un día en el que «escuchando Bohemian Rhapsody convertí lo de Mamma mía en Padre nuestro», cuenta.

—En un origen se trataba de un proyecto educativo.

—Sí, porque no es solo un trabajo artístico, es un ejercicio convivencial. Hemos tenido chavales con algunas dificultades a lo largo de todos estos años que han puesto su grano de arena, como todos, y han terminado integrándose. Es una alternativa de ocio sana para los adolescentes que les permite relacionarse con otros chavales con los que, de no ser por esto, probablemente no hablarían jamás. Y es una manera de que aprendan valores. Además, se quitan esa timidez, ese miedo escénico que tienen. Y, si conseguimos despertar alguna vocación artística, como así ha sido, pues estupendo. La educación no es solo matemáticas y lengua. El teatro es esencial, algo intrínseco a nuestro desarrollo.

—¿Por qué Queen y no otro grupo?

—Es por su teatralidad. Nunca fui muy fan del grupo cuando era joven. Conocía sus canciones, pero nunca me había dado por detenerme lo suficiente en ellas. Hasta ahora, que comencé a estudiarlas musicalmente. Y resulta que son idóneas para esto, porque dan pie a posibles diálogos entre personajes. Algunas canciones incluso pedían un tema determinado. Por ejemplo, Love of my life apuntaba claramente a María Magdalena.

—¿Y cómo se enfrentó al reto de adaptar el Nuevo Testamento?

—Cogía cada pasaje y leía el relato de los cuatro evangelistas, para llenarme de todo lo que decían, de todas las referencias. Fue un trabajo de formación y estudio. Al final lo que buscaba era transmitir un mensaje. Es teatro y te puedes permitir el lujo de romper con determinados cánones, aunque me temo que he tenido que ser más ortodoxo de lo que me habría gustado.

—No sé si se considerará muy ortodoxo el hecho de que Jesús esté interpretado por una chica ataviada con un poncho multicolor, como la bandera LGTBI.

—[Ríe] Bueno, es un guiño a ese colectivo y al propio Freddie Mercury. Pero el hecho de que a Jesús lo interprete una mujer obedece en origen a criterios puramente técnicos. Era imposible encontrar un niño que cantase como Freddie Mercury. O, en el mejor de los casos, podría tener uno cuya voz cambiaría al año siguiente. Así que preferí ir sobre seguro y darle el papel a una niña. Y a partir de esa necesidad técnica empecé a desarrollar más esa idea.

—¿No tuvo usted miedo a las reacciones?

—La verdad es que no. Es que decir que a Jesús lo interpreta una mujer es una lectura simplista. Lo que hay es una persona, independientemente de si es hombre o mujer, que está interpretando a un personaje. Seguimos siendo víctimas de esa tradición que tiene al hombre en el centro de todo, algo que está cambiando desde hace mucho tiempo pero que, en instituciones como la Iglesia, va más lento. Con cosas como esta puedes ayudar a abrir la mente de la gente, enviar un mensaje más amable, con un lenguaje más actual del que se suele escuchar en una misa o en una clase de religión. Son posibilidades que te abre el teatro.

—No me negará que es, cuanto menos, chocante.

—Bueno, reconozco que cuando presenté la idea al grupo de profesores y padres de alumnos que están detrás del proyecto educativo, no entusiasmó [ríe]. No lo veían. Solo una compañera me dijo que le parecía buena idea, en un primer momento. Supongo que habrá quien critique la obra desde un punto de vista religioso, así como otros lo harán desde el terreno musical, porque no verán que la música de Queen pueda encajar en un contexto religioso.

«Actualmente el mensaje religioso no está de moda, incluso genera rechazo»

Lleva 20 años haciendo musicales en el colegio Santa María del Mar, desde Cats, que llegaron a representarlo en el Teatro Colón, hasta El Rey León, que lo llevaron al Palacio de la Ópera, a Palexco e incluso tuvieron algunas funciones en Madrid. La pandemia, sin embargo, vino a truncar la vida pública de Queendom. «Me encantaría ponerme en contacto con productoras para ofrecérselo. Pero es muy complicado», asegura Colino.

—¿Por qué es complicado?

—Porque el mensaje religioso no está de moda. Incluso genera rechazo. Igual si fuera algo como la serie Élite tendría más acogida, pero esto no vende, a no ser que se profundice un poco en el tema. No entiendo que sea tan difícil encontrar una persona que sea atea pero que se interese en la historia de Jesús. Es un mensaje vivo que nos enseña básicamente a ser mejores personas con los que nos rodean. Además hay un Jesús histórico, más allá de las creencias religiosas, del que hablan los historiadores romanos. Pero siempre se lleva este tema y este mensaje a lo litúrgico y la Iglesia está pasando por momentos complicados. De ahí quizá ese rechazo.

—La obra se estrenó en el colegio, pero no llegaron a hacer una gran representación pública.

—La pandemia nos lo fastidió todo. Teníamos apalabradas representaciones en Jesuitinas y Salesianos y otra en Santiago, además del broche final en el Ágora. Pero todo quedó en nada. Incluso la grabación del disco quedó a medias y tuvimos que terminarla este curso.

—¿Se retomará ahora todo eso que quedó a medias?

—[Niega con la cabeza y suspira encogiéndose de hombros] Me temo que son malos tiempos para la lírica.