Centenares de centenarios

J.C. Millán Calenti LA OPINIÓN DEL EXPERTO

A CORUÑA

El catedrático en Gerontología de la UDC Juan Carlos Millán Calenti reflexiona sobre las claves para abordar el envejecimiento de la población

06 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El título de este texto podría ser una nueva advertencia para que nos tomemos en serio las consecuencias del envejecimiento poblacional, ya que, bajo este contexto, no solamente interesa hablar del incremento del número de personas que alcanzan y superan los 100 años de edad, sino también de todos los grupos de edad que vienen detrás pisando fuerte; son los septuagenarios, octogenarios y nonagenarios. Todos, grupos, cuyo incremento supera las expectativas generadas, con lo que sus necesidades, en la mayor parte de los casos, no están cubiertas, generándose una discriminación por edad (edadismo) que al igual que otras muchas, las sociedades modernas tienen que lograr atajar.

Llegar a centenario no es fácil, por eso todavía son muy pocos los que lo hacen. Los condicionantes genéticos favorables, junto con una vida basada en estilos saludables ayudan y mucho, pero a ello tienen que sumarse otros elementos socio-económicos y sanitarios, además de la suerte. ¡Sí, suerte!, porque suerte, en su acepción de «casualidad favorable de lo que ocurre o sucede» es lo que va a hacer que nos encontremos en el sitio adecuado en el momento adecuado para evitar enfermedades y/o accidentes, para ser atendidos con la mayor prontitud y para que no haya complicaciones o secuelas por los procesos sufridos que, sin ninguna duda, van a mermar nuestra capacidad de supervivencia.

Pero si reunimos unos condicionantes genéticos adecuados y somos capaces de, viviendo en un ambiente saludable, aprender las bases para incrementar la longevidad y aplicarlas a lo largo de nuestro ciclo vital (principalmente alimentación, actividad física y actividad mental), a través de los denominados estilos de vida saludables, pues posiblemente lleguemos a formar parte del selecto club de los aproximadamente 30 centenarios por 100.000 habitantes que hay en España o, lo que es lo mismo, 14.001 centenarios, de los que 1.321 (9,43%) residen en Galicia (INE, 2021).

El reto no es fácil, pero ¿vale la pena? Por supuesto que lo vale, pero, mejor que lleguemos a esa edad en «plenitud» y plenitud, en este caso, significa el mejor estado biológico para la edad que nos corresponde; sería algo así como envejecer en condiciones ideales; pero para ello, no esperemos que los demás trabajen para prolongar nuestra longevidad, sino que la mayor parte de los deberes nos corresponden a nosotros. Para los demás dejaremos, como bien dice la Organización Mundial de la Salud, las políticas y la legislación que los protejan, las actividades educativas y las intervenciones intergeneracionales que fomenten la integración y que reduzcan los prejuicios hacia las personas mayores, a los que añadiría, las pensiones dignas y el sistema sociosanitario que nos merecemos o se merecen ellos, después de estar aguantándonos 100 años o más. ¡Salud, suerte y larga vida para todos y todas!