Un joven que fue desalojado asegura que desde esta semana dormía en la vivienda del Ayuntamiento. El Gobierno local niega que estuviese okupada, pero reconoce que tenía la puerta forzada y un colchón dentro
13 ene 2022 . Actualizado a las 09:26 h.El número 30 de la calle de la Barrera es un viejo edificio de cuatro plantas, en muy mal estado y ubicado en una de las zonas de tapeo del centro de la ciudad. Con la fachada cubierta con un andamio que disimula una red, hace un mes, según los vecinos, una pareja okupó el primero. A esos se le sumaron otras personas que se hicieron con el segundo. Y esta semana entró un joven en el tercero, invitado por aquellos, según reconoció nada más ser desalojado del mismo a las 12.15 de este miércoles. Se trata de una vivienda que pertenece al Ayuntamiento, que niega que hubiese alguien viviendo en la misma, pese a lo que dice el supuesto usurpador. El gobierno local sostiene que ese tercero solo tenía la puerta forzada y en su interior encontraron un colchón. Pero «sin signo alguno de que alguien hiciese vida en el mismo».
El operativo policial comenzó a primera hora de la mañana. Según fuentes municipales, los agentes acudieron al inmueble, donde constataron que había okupas tanto en el primero como en el segundo. Ya en el tercero, se encontraron la puerta forzada, pero a nadie en su interior. Solo ese roído colchón.
Otra dotación, compuesta por seis funcionarios, acudió de nuevo al mediodía. Y en la vivienda municipal estaba un joven, según la versión contada por él mismo. Lo acompañaron a la calle. Y ahí reconoció a La Voz que llevaba unos días durmiendo en ese piso porque los del primero le habían dicho que estaba vacío y lo podía hacer suyo sin problema.
Siendo solo dueño de un monopatín y de una pequeña mochila en la que no cabrían más que un par de pantalones y una camiseta, nada más ser desalojado se sentó en un portal de la misma calle. «Me echaron y eso no lo pueden hacer. Yo no hice nada en ese piso. Solo iba a dormir. Ahora tendré que buscarme otro sitio», aseguró. Contó que en los pocos días que estuvo de okupa, entraron otras personas a pasar una noche. Fue el único desalojado. Los que habitan el primero y el segundo continúan.
Una vez que el joven abandonó el inmueble, el Ayuntamiento se puso en contacto con los propietarios, invitándoles a que tapiaran las viviendas. Una empresa que trabaja para el Concello se presentó en el edificio a las 17.00 horas y procedió a tapiar el tercero. El dueño del cuarto quiso hacer lo mismo, pero no pudo. Había tantos destrozos, como la falta de ventanas interiores, que optó por arreglar los desperfectos para luego levantar ladrillos donde antes había una puerta.
El inmueble de la calle Barrera pertenece a cinco propietarios. Uno por piso, más el del bajo, donde funciona uno de los bares más clásicos del tapeo coruñés. Hace unos años, esas personas habían asumido la instalación del andamio para evitar la caída de cascotes. Y en varias ocasiones se pusieron en contacto con el Ayuntamiento para proceder al arreglo de los desperfectos. Este martes, cuando descubrieron que algunos pisos habían sido okupados, decidieron proponer al Gobierno local que agilizase los trámites para proceder a la rehabilitación del edificio de privilegiada situación.
El tercero del número 30 de la calle de la Barrera fue uno de los seis pisos que adquirió el gobierno local de la Marea en el polémico concurso anulado por irregularidades. Pagaron por él poco más de 60.000 euros. El plan social se anuló y el proceso de judicializó al reclamarle a los vendedores las cantidades abonadas por las compras. Esta vivienda no cumplía el requisito de no tuvieran habitaciones ciegas, cuando en la zona de la Pescadería la mayoría de viviendas carecen de ventana en alguna estancia. Dos de las seis viviendas fueron compradas a un firmante del manifiesto fundacional de la Marea Atlántica.