Vaya por delante mi buenísima intención para recorrer nuestras calles y paseos caminando como una peatona llena de vida
21 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Como coruñesa me sumo a toda esa onda de progreso que construye en este siglo XXI ciudades habitables, sostenibles y ecológicas, en ese modelo pontevedrés que tanto nos gusta. Así que vaya por delante mi buenísima intención para recorrer nuestras calles y paseos caminando como una peatona llena de vida. Sin embargo, aunque vote a favor de todo este cambio que quita viaductos como el de la ronda de Nelle y aprueba que desaparezcan otros túneles como el de la avenida de Arteixo, no acabo de pillarle el punto a esta movida antitráfico que genera más tráfico. Si las colas aumentan en la entrada de la ciudad o a la altura de Marineda cada vez que es hora punta y se convierten en una constante es porque algo no va bien. Y como estoy segurísima de que muchos coruñeses se unirían como yo a dejar nuestros vehículos de lado para no pagar un pastizal en los párkings y en gasolina, entiendo que, si no lo hacemos, es porque no hay opciones. Con un buen servicio de transporte público no tendríamos inconveniente en aparcar el coche, pero como no todos vivimos en el centro ni podemos ir andando al chollo es imposible asumir un día de trabajo sin coger el volante. No hay ningún autobús que llegue a Sabón, por ejemplo, ni a otros muchos polígonos de los alrededores y resulta muy difícil la comunicación con zonas como A Zapateira, Feáns, Cambre, Oleiros, O Burgo, cuando están aquí al lado. Si esa enorme área estuviera bien enlazada y si todos los coruñeses de la ciudad y su entorno contásemos con un servicio público de transporte que hiciese viable nuestro ir y venir con buenas frecuencias para acceder a nuestros destinos habituales (áreas comerciales, hospitales, colegios, polígonos y barrios), estaríamos a favor de peatonalizar lo que hiciera falta. Mientras, hacer obras sirve solo para remover un poco.