Pepe Méndez: «He ido a conciertos con las normas más estrictas y parecían una parodia»

FErnando Molezún A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

La música en directo regresa este jueves al Garufa Club tras 19 meses de silencio

28 sep 2021 . Actualizado a las 09:28 h.

El Garufa Club abre sus puertas este jueves tras permanecer 19 meses cerradas, con la excepción de seis conciertos con escasísimo público en julio del año pasado. Y reabre con la actuación de Los Hot Chocolates, una de las bandas «de la casa», aunque tienen ya cerrada el resto de programación del mes de octubre, en total 17 conciertos con Turma Caipira, Almas de Cántaro, Sandra Calderón, Pardo, Pablo Bicho, Los Mecánicos y, por supuesto, la Garufa Blue Devils Big Band, entre otros. Pepe Méndez, gerente de esta sala de conciertos, hace balance de este año y medio infernal con la esperanza puesta en el futuro inmediato.

-Ya iba siendo hora de volver al Garufa...

-Es que es algo muy complicado, porque la hostelería presenta perfiles muy diferentes. Nosotros somos una sala de conciertos al cien por cien, porque se montó con esa filosofía, esa disposición y con las infraestructuras necesarias para ello. Y sí, tiene un complemento hostelero, pero nuestro motor, nuestra oferta fundamental, son los conciertos y los espectáculos. Y esto necesita unos tiempos de planificación muy diferentes a los de un bar al uso. Hay que contar con mucho personal directo e indirecto, desde portería y acomodación hasta técnicos de luz y sonido y, por supuesto, los músicos, el elemento principal. Con la frivolidad con la que se ha tratado el tema de las normas y las contranormas, no nos han dejado margen para abrir. Pertenecemos por licencia al ocio nocturno, ya que es la única que te permite hacer actuaciones con un escenario como el que tenemos nosotros. Pero tenemos una filosofía y un trabajo totalmente diferente.

-¿Y cómo será la reapertura?

-Abriremos con la normativa vigente en estos momentos. La planificación hay que hacerla sobre una base sólida y legalmente constituida, no podemos estar con vaivenes. No paran de correr rumores de que se va a liberar más el tema, pero no puedes trabajar sobre eso. Reorganizar el cartel del mes de octubre ante nuevos aforos no me sería posible.

-Visto lo visto, prefiere no jugársela.

-Es que la historia reciente nos ha abofeteado constantemente con este tema. Además, hay unas limitaciones un poco raras. Se habla de ampliar hasta un 75 % de ocupación en las terrazas del ocio nocturno. ¿Pero cuántos locales de ocio nocturno legalmente constituidos tienen terraza? Es que es casi un oxímoron. Queda muy bien en titulares, pero realmente es una medida carente de contenido.

-Abren con un aforo ínfimo, que no llega al 40 % de la capacidad de la sala.

-Claro, porque tenemos que contar el aforo con mesas, sentados. Es algo habitual, la mitad de nuestra programación va así y la otra mitad son conciertos de estar de pie. Así que dentro de esa autolimitación que nos imponemos tenemos que sumarle las limitaciones propias del covid, con las distancias y demás.

-¿Y compensa abrir así?

-Pensar en un futuro con estas limitaciones es insostenible. Esto tiene que mejorar como sea. Pero claro, no puedo rendirme ahora después del esfuerzo económico realizado para no cerrar hace un año. Porque las circunstancias eran como para echar la persiana y no volver a abrir.

-¿Cómo han sobrevivido este tiempo?

-Llegamos a un acuerdo con los propietarios del local para rebajar el alquiler, que es elevado, porque estamos en una zona cara. Eso nos permitió respirar un poco. Y hemos tenido algunas ayudas, pero no llegan ni al 40 % de los gastos que hemos soportado.

-Todas las medidas les suponen más trabajo.

-Sin duda. Si hasta tenemos que contratar personal extra para el tema de la acomodación, porque ya no vale lo de llegar y ponerse donde a uno le parece. Pero lo que es fundamental es contar con la colaboración de la gente. Porque hay quien lo entiende todo bien, pero hay otros que son menos permeables.

-¿Ha asistido en estos meses a algún concierto?

-Sí, pero con la normas más estrictas me parecieron casi una parodia. Era todo muy frío. Espero que esto pase, que podamos volver a vibrar con la música en directo, que es algo muy necesario, nos ayuda a liberar estrés y nos hace mejores personas.

«La Garufa Blue Devils Big Band son 24 músicos, ya se comen el 25 % del aforo»

La pandemia ha obligado a los programadores de salas de conciertos a improvisar, casi. «Antes cerraba la programación con tres o cuatro meses de anticipación. Pero cualquiera se atreve ahora», lamenta Pepe Méndez.

-Pero ha conseguido cerrar un mes entero de actuaciones.

-Tenemos la suerte de que el Garufa cuenta con muchas bandas residentes, que han crecido con nosotros. Y he tirado de estos para empezar. Para noviembre ya tengo otras actuaciones, incluso internacionales, esperando que todo vaya a mejor.

-Cierra octubre con la Garufa Blue Devils Big Band. ¿Caben a pesar de las restricciones?

-Son 24 músicos, que con un aforo de alrededor de cien personas, se comen la cuarta parte. Y a eso súmale el éxito que tienen. Porque es la última actuación del mes de octubre, la que menos he publicitado y, sin embargo, ha agotado ya entradas. ¡Si hasta me han pedido 25 entradas! Es imposible. Y pensar que en los tres primeros años de vida de la orquesta, que lleva ya siete funcionando, solía haber en sus actuaciones más músicos en el escenario que público...

-No debía ser muy rentable.

-¡Claro que no era rentable! Ni para la sala ni para los músicos. Todo era, y es, por amor a ese espectáculo, que es un auténtico lujo. Es algo impagable y a un precio ridículo.

-El año que viene se cumplen 30 años del nacimiento del Garufa en la Ciudad Vieja. Habrá que celebrarlo, si les dejan.

-Sí, y ya nació con esa filosofía de tener música en directo desde el comienzo, aunque aquel local era más pequeño. Espero que nos lo dejen celebrar en mayo. Ya estaría organizándolo, pero después de estos dos años ya no me atrevo.