¿Y si nuestro hijo fuese el asesino de Samuel?

Sandra Faginas Souto
Sandra Faginas CRÓNICAS CORUÑESAS

A CORUÑA

EDUARDO PEREZ

Pienso en esa finísima línea que separa la normalidad del horror, esos segundos en que un chico de 20 o 25 años se transforma en un monstruo

07 jul 2021 . Actualizado a las 22:34 h.

Entre tanto dolor y tanta atrocidad, reparo en el testimonio de Marco y Pablo, los primeros coruñeses que de madrugada atendieron a Samuel cuando estaba tendido en el suelo inconsciente. «Lo cuidé como a mi hijo hasta la llegada de la ambulancia», decía Marco, cuando todavía los dos tenían esperanza de que el joven pudiese recobrar el pulso.

Ese «como a un hijo» me lleva a pensar en todos esos padres aterrorizados que se ponen estos días en la piel del de Samuel y que, ante un hecho así, harían lo mismo que Marco y Pablo, ayudarlo y atenderlo para salvarle la vida como haría cualquier persona de bien. Y, claro, lo lógico es que también las madres y los padres de los asesinos de Samuel hubiesen reaccionado de la misma manera y que ahora se vean inmersos en este sufrimiento irreparable.

Me imagino a ese matrimonio coruñés que durante años ha hecho esfuerzos para que su hijo creciese como un niño feliz, enseñándole los valores que cada día aprendía también en el colegio. Que hay que ser bueno, pedir perdón, ayudar a los otros, ser solidario, generoso, amable con los débiles, tratar a los demás como iguales... Entonces se me hace un nudo en la garganta y veo la oscurísima sombra que ahoga a esos padres que descubren una noche de verano que su hijo es un asesino. Una bestia que golpea en manada a otro ser indefenso hasta dejarlo sin vida, una bestia capaz de gritarle «maricón» mientras desfoga con toda la violencia su furia en Samuel, que no tiene defensa.