Oleada de ERTE en los centros deportivos con cientos de trabajadores afectados

montse carneiro A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

MARCOS MÍGUEZ

«Los grandes olvidados» de la pandemia agotan sus recursos

28 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Se sienten los grandes olvidados de la pandemia. Muchos no han cobrado aún la nómina de diciembre que tiene que abonarles el SEPE, pero tampoco cuentan con más margen de maniobra que los ya recurrentes ERTE, parciales o no, que les ofrecen las entidades para capear la crisis sanitaria. «Primero va la hostelería, a la que por supuesto apoyamos, después el comercio, luego los cines, los teatros, el resto de la cultura y al final llegamos nosotros, los grandes olvidados, las instalaciones deportivas». ¿Cuántas? José Adamor, presidente del comité de empresa del Club del Mar, habla de un sector amplio que emplea en A Coruña a centenares de trabajadores y atiende a más de 50.000 socios o usuarios abonados. Uno de ellos, empleado a jornada parcial en una de las instituciones veteranas de la ciudad, acudió esta semana a la dirección a pedir un adelanto. La paga del antiguo Inem no había llegado. «El colchón se acaba. El de las familias y el de las entidades. Llevan un año ingresando menos por las bajas de socios y la reducción de actividades. Porque si antes tenían a 20 en pilates ahora tienen a 4. Y aun tiraron de los ahorros para invertir en mamparas y medidas de seguridad», explica Adamor.

A la ola de regulaciones de las próximas semanas no parece que escape nadie. Club del Mar (42 trabajadores), Club de Tenis (20), Hípica (26), complejos deportivos de Elviña, A Sardiñeira y Agra (70), San Diego (el grueso de su medio centenar de empleados), el Sporting Club Casino y la Casa del Agua hacían números ayer, y habrá que sumar todos los gimnasios. 

Los pequeños, peor

«Muchísimos. Ellos son los que peor lo van a pasar. No hay un entidad que los agrupe, pero por si sirve de referencia en el 2019 había siete gimnasios de halterofilia en toda Galicia y hoy hay veinte», dice José Manuel Tubío, presidente de la federación gallega, monitor del complejo deportivo del Agra y también «regulado» estas semanas. Lleva 30 años en su puesto y ha visto cómo el barrio demandó primero y sostuvo después la actividad del polideportivo. «Esta es una zona muy envejecida. A las siete y media de la mañana ya tienes a 25 mayores en la puerta esperando para ir a las máquinas o a la cinta. Ellos y los inmigrantes, africanos y sudamericanos, sobre todo, fueron los que hicieron posible que el centro del Agra, que fue pionero en Galicia, no cerrara». El deporte es salud, anuncia Tubío, pero la salud va primero. «El auge del deporte tiene dimensión mundial, pero la pandemia también y no hay que olvidarlo», recalca.