Jacobo Fiaño, informático: «No estamos encerrados en un sótano, la comunicación en informática es fundamental»

Desarrolló una aplicación con médicos del Chuac para seleccionar a receptores de trasplantes de riñón que le valió el V Premio al Mejor TFG Aplicado de la facultad de Elviña


A Coruña

Sobre algo, no sabía qué, tenía que hacer el trabajo de fin de grado en la facultad de Informática de Elviña y después de darle una vuelta y no encontrar ese algo inspirador, decidió mirar la lista de temas propuesta por el centro y elegir uno. «Me pareció que podía ser útil», dice el joven coruñés. Al cabo de unos meses el ya ingeniero informático Jacobo Fiaño Salinas se hacía con el V Premio al Mejor TFG Aplicado de la facultad tras desarrollar una aplicación que ayuda a los médicos del Chuac a seleccionar al receptor más adecuado para un trasplante de riñón. La informática y la salud, una de las alianzas científicas más prometedoras y con más financiación en las convocatorias, se unieron en un proyecto que no llegó a ejecutarse en el hospital pero que sirvió a su autor para palpar la utilidad social de su profesión y, de paso, derribar algún que otro mito.

-Suele decirse que los informáticos somos personas introvertidas que no tenemos grandes aptitudes de comunicación, y ahora pienso que es un cliché completamente equivocado. No estamos encerrados en un sótano. Aquí a la hora de hacer software es fundamental la comunicación para entender muy bien qué necesita el cliente o el usuario para poder incorporarlo al sistema que vamos a diseñar. Para mí lo más importante de este trabajo fue poder hablar con los médicos, entender el problema y darle una solución.

-Salir al mundo, vaya.

-Sí, en la facultad te cuentan lo típico, la batalla de que hay que hablar con el cliente y todo eso, pero cuando te enfrentas realmente con los médicos, ese cara a cara fue súper interesante.

-¿De qué manera la aplicación ayuda al médico?

-La aplicación automatiza todas las tareas que en el hospital se hacen manualmente, en un proceso largo y susceptible a errores, y deja la última palabra al médico.

-La decisión final sobre quién recibirá el riñón.

-Sí, el proceso de trasplante empieza cuando aparece un donante, en este caso, fallecido, y antes de nada se toman sus datos inmunológicos. Se comparan con los de los pacientes en lista de espera y el inmunólogo hace un primer filtro. De esa relación el nefrólogo selecciona después a los dos más adecuados, porque cada riñón del fallecido va para un paciente.

-¿Cuál fue la mayor dificultad?

-El acceso a la información. Los datos clínicos son confidenciales, están protegidos. Lo que ideamos fue que el inmunólogo exportara los datos a un fichero Excel, que es una herramienta que los médicos utilizan mucho y decidimos usar para no añadir complejidad y no tener que enseñarles una tecnología diferente. Y sobre este fichero se aplican los algoritmos que llevan a cabo el cribado inmunológico y la posterior selección de pacientes.

-¿Llegó a aplicarse?

-Lo pusimos en práctica con los médicos para que dieran su visto bueno, pero no fue un caso real, precisamente porque con los datos clínicos hay un marco legal muy estricto que hay que cumplir. Me centré en la parte técnica y la parte legal quedó para el futuro. Ojalá podamos retomarlo algún día con la empresa de Javier Iglesias [Medical ESP], que codirigió el trabajo junto con el profesor Diego Andrade. El objetivo inicial era ese, dar una solución al hospital y hacer algo que sirviera, aunque fuera complicado.

-¿Le gustaría dirigir su carrera hacia la bioinformática?

-Yo no tenía formación previa. Todo el aprendizaje vino de lo que me comentaban los médicos y me pareció muy interesante, porque la medicina sirve para ayudar a la gente, quizá lo que más. Así que poder echar un cable desde mi conocimiento fue algo que disfruté mucho. Y bueno, es verdad que quizá las ofertas de empleo vienen de otros sectores, pero de cara al futuro me gustaría poder dedicarme a ello. Si hubiéramos hecho una inversión mayor en ciencia a lo mejor no habríamos llegado a este punto.

«Es bastante apasionante lo que puede venir el día de mañana en esta profesión»

Los informáticos salieron del sótano, si es que alguna vez estuvieron, para instalarse en la cúspide del mercado laboral como la profesión más demandada a nivel global. La captación empieza ya en las facultades.

-Dice que las ofertas de empleo en su sector no suelen venir de la bioinformática, pero las empresas los tientan desde 3.º de carrera. ¿Pueden elegir?

-Sí, eso es cierto. A mí me contrataron nada más terminar las prácticas voluntarias en empresa, que las hice en cuarto, pero en el tiempo que estuve recibí otras ofertas y recibí comentarios preguntando por mi disponibilidad o mensajes de empresas que intentaban vender sus proyectos. En LinkedIn eso ocurre bastante.

-¿Qué planes tiene ahora?

-Ahora mismo estoy en el segundo curso del máster, con las prácticas y el TFM. Con un grupo de compañeros estamos desarrollando un software para organizar ferias virtuales, una idea con la que intentamos ayudar de alguna manera con todas las restricciones de movilidad que hay. A ver qué somos capaces de lograr. Y el día de mañana, la verdad, con esta profesión es bastante apasionante e ilusionante lo que puede venir... Empleo hay mucho y puedes más o menos elegir un puesto que realmente te guste y en el que te sientas cómodo. Sobe todo quiero seguir aprendiendo, la tecnología avanza muy rápido y tienes que seguir formándote, creciendo continuamente e intentando estar en proyectos interesantes. Si hay un buen ambiente y eres feliz en una empresa seguramente estarás bien. Y luego está el hecho de emprender, que es otra opción siempre que tengas una idea y creas que puedes hacerla rentable. Igual es la alternativa más complicada.

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