Los 11.000 libros de Emilia Pardo Bazán, a un paso de su protección definitiva

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Imagen de la condesa de Pardo Bazán, con su familia, en las torres de Meirás
Imagen de la condesa de Pardo Bazán, con su familia, en las torres de Meirás ARQUIVO ALFREDO PARDO

El «Boletín Oficial del Estado» publicó este lunes la resolución de la Xunta que da inicio al procedimiento para declarar la biblioteca personal de la novelista Ben de Interese Cultural (BIC)

07 ene 2021 . Actualizado a las 17:14 h.

Más que las torres de Meirás que ideó y mandó construir en 1893, el gran tesoro de Emilia Pardo Bazán ha subido un nuevo escalón para su salvaguarda definitiva. Este lunes 4 de enero, primer día hábil del 2021, el Boletín Oficial del Estado publicó la resolución de la Xunta que dio lugar al inicio del expediente para declarar la biblioteca personal de la escritora Ben de Interese Cultural (BIC).

Los 7.883 libros custodiados en la Real Academia Galega, en el mismo edificio de la calle Tabernas de A Coruña donde residió la familia de la novelista, y los 3.200 volúmenes que permanecen en Meirás, además de un «número desconocido» de ejemplares de los que se ignora su paradero, gozan ya de la máxima protección y, como tal, no pueden ser trasladados, transmitidos ni sometidos a cambios de uso sin la autorización de la Dirección Xeral de Patrimonio Cultural. Desde el 20 de noviembre, fecha de la resolución de la Consellería de Cultura, cualquier persona que tenga derechos sobre estos bienes está obligada a conservarlos, custodiarlos y evitar su pérdida, destrucción o deterioro. Y «puesto que existen indicios» de que parte de la colección está diseminada, la Xunta advierte de que cualquier libro o conjunto bibliográfico del que se pueda acreditar relación con Pardo Bazán se incorporará al patrimonio protegido.

El valor de la biblioteca no reside en las piezas más preciadas, auténticos tesoros literarios y editoriales como la obra de Saavedra Fajardo Empresas políticas, de 1648, o primeras ediciones de Voltaire del siglo XVIII, a los que se refiere la escritora en Los pazos de Ulloa y de los que, según los estudiosos, habría sido el abuelo de la condesa, Miguel Pardo Bazán, su primer propietario.

Entre los 11.000 volúmenes que componen el conjunto, abundan los manuscritos dedicados por sus autores a la novelista, títulos del Siglo de Oro, del XIX y principios del XX, numerosa literatura francesa, española y una buena representación gallega, y volúmenes de historia, filosofía, sociología, guías de viajes y una amplia colección de prensa de la época.

«La existencia de subrayados y anotaciones en los márgenes con la letra de la autora y otros elementos como ex libris y dedicatorias personalizadas los convierte en únicos», señalan los técnicos que valoraron la colección, «esencial -argumentan- tanto por ser una biblioteca creada por una intelectual, novelista, inquieta, autodidacta, defensora de la libertad de la mujer y pionera de las ideas feministas y preocupada por la cuestión social, como por ser fruto de sus relaciones con intelectuales contemporáneos». 

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Cuenta el investigador Carlos Babío que a mediados del siglo XX un representante de la Biblioteca Nacional viajó a Meirás y revisó la colección de libros de Emilia Pardo Bazán. Concluyó que no tenía gran valor «porque os libros non eran moi antigos e a maioría estaban encadernados en rústico», explica la académica Marilar Aleixandre, coordinadora de la programación con la que la RAG conmemorará el año que viene el centenario de la muerte de la autora de Los pazos de Ulloa.

El informe que defiende la declaración BIC de su legado bibliográfico demuestra que se equivocaba. La colección atesora importantes primeras ediciones, entre ellas algunas de Voltaire del siglo XVIII, y otros libros que son joyas por su escasa presencia en otras bibliotecas. Es también el testimonio de un período histórico e incluye libros que le enviaban autores hoy consagrados, pero que entonces remitían a la gallega, destacada crítica literaria, algunas de sus primeras obras, como las Rimas de 1902 de Juan Ramón Jiménez. Más de uno llegó a sus manos en forma de manuscrito y dedicado.

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