Arranca la liberación de Batería y Calvo Sotelo

Los trabajos previos para la demolición de los silos de Alu Ibérica han comenzado y el Puerto ha firmado acuerdos para trasladar a punta Langosteira las demás empresas que operan allí


A Coruña / La voz

Los muelles de Batería y Calvo Sotelo serán los primeros del puerto interior que quedarán libres de actividad portuaria y podrán ser reabiertos a los ciudadanos. La Autoridad Portuaria firmó este mes el último acuerdo, rubricado con Bunge, para el traslado de las empresas que trabajan en esas dársenas hasta el puerto exterior de punta Langosteira, donde en el futuro debe concentrarse la actividad. Es más, los trabajos sobre el terreno ya han comenzado. Ya se están desarrollando las labores previas para la demolición de los silos de la empresa Alu Ibérica, que serán los primeros en ser retirados. Esta es la situación de cada una de las instalaciones portuarias de esa zona y de los muelles en sí.

Batería y Calvo Sotelo

El primer paso. Desde hace años se sabe que las primeras dársenas en quedar libres serían las de Batería y Calvo Sotelo. Por su ubicación, muy cercana al casco histórico de la ciudad, el plan desarrollado por el urbanista Joan Busquets preveía que se destinasen a edificios institucionales y de servicios, de cierta carga simbólica para la urbe. El plan general vigente indica que las dos dársenas suman en total 88.393 metros cuadrados. De esa superficie, 54.533 metros son edificables, mientras que 22.200 metros son de litoral público.

Mareógrafo

Histórico. El pequeño edificio del mareógrafo, situado en el extremo del muelle Calvo Sotelo, es una de las pocas construcciones con cierto valor patrimonial en unas dársenas centradas en la actividad económica. Eso lo convierte en un probable superviviente del proceso de reurbanización de los muelles, que se desarrollará en los próximos años.

Naves del Puerto

Almacenes. En los muelles hay tres naves de gran tamaño, dos en Calvo Sotelo, situadas entre el edificio del mareógrafo y los silos, y la tercera está en Batería. Las tres se encuentran en la misma situación. Son propiedad de la Autoridad Portuaria, aunque los consignatarios las utilizan mediante permisos de uso, sobre todo como lugar de almacenamiento para distintos materiales. Las tres serán derribadas, ya que carecerán de utilidad cuando cese la actividad en la zona. Al ser propiedad del Puerto, los trámites administrativos previos serán más rápidos.

Tudela Veguín

Silos con estética. Los cuatro silos de la firma de cementos, de color blanco y tejado verde, más altos que los demás, son una de las imágenes más reconocibles del puerto coruñés. El traslado de la empresa fue acordado hace tiempo , y en la actualidad ha trasladado sus operaciones al muelle de San Diego. El futuro de los silos es dudoso, aunque datan de los años sesenta, y el plan especial del Puerto plantea la posibilidad de que sean conservados. Por otra parte, dada su ubicación, podría ser necesario demolerlos para la urbanización de la zona.

Oleosilos de Galicia

El horizonte. Los depósitos metálicos situados al lado de los de Tudela Veguín pertenecen a Oleosilos de Galicia. La empresa dispone de una concesión en punta Langosteira. La previsión es que se traslade al puerto exterior hacia septiembre del 2021 como muy tarde. En principio, será la última empresa en hacerlo, por lo que la demolición de esos depósitos marca el horizonte para la liberación de los muelles.

Bunge Ibérica

Recién firmado. La Autoridad Portuaria y la empresa de graneles líquidos firmaron a finales de octubre el acuerdo para su traslado a Langosteira. Era la última concesionaria pendiente de rubricar un acuerdo de ese tipo. Está previsto que los trabajos de demolición, que ejecutará el propio Puerto, se desarrollen durante las próximas semanas.

Alu Ibérica

Los primeros en caer. Los depósitos de la empresa de aluminios, la antigua Alcoa Inespal, situados en el muelle de Batería, serán los primeros en ser derribados. Este viernes comenzaron los trabajos previos, con el traslado de la maquinaria que tirará las estructuras y el vallado de la zona. La compañía había anunciado la demolición ya hace unas semanas, pero los trabajos no pudieron arrancar hasta ahora.

Cementos del Cantábrico

Sin uso. Las viejas instalaciones de la empresa cementera, que llevan años sin uso, están situadas al lado de los silos de Alu Ibérica. Como en los demás casos, la demolición de las instalaciones ya ha sido acordada, y está previsto que la ejecute la Autoridad Portuaria en los próximos meses.

El futuro incierto

Sin acuerdos. Si las previsiones se cumplen, Batería y Calvo Sotelo quedarán libres de actividades portuaria dentro de un año. Pero su apertura al público aún podría tardar. En la actualidad no hay ningún acuerdo cerrado sobre su futuro. Los convenios del 2004, firmados para la construcción de punta Langosteira, preveían que esa obra se financiase con la urbanización de esos mulles y el de San Diego, que será liberado en próximo años.

Esos pactos han caído en desgracia, y la práctica totalidad de las fuerzas políticas son partidarias de rescindirlos o cambiarlos.

Pero por el momento no se ha llegado a ningún consenso. Si esa situación se mantiene, es probable que los muelles queden inactivos y vacíos, mientras que el Puerto no puede recurrir a ellos para pagar la deuda de 300 millones que afronta por Langosteira.

Hasta ahora, el intento más ambicioso de solventar ese problema fue el acuerdo firmado en el 2018 por la Xunta, Fomento, Puertos y la Autoridad Portuaria, que preveía que el Gobierno gallego aportase 20 millones para garantizar la titularidad pública de los muelles. Se planteó invitar a otras Administraciones para que hiciesen lo mismo en San Diego, pero el pactó quedó en punto muerto tras la censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy, que lo había suscrito.

El vaciado de San Diego, pendiente de una vía férrea de 6,55 kilómetros

Al problema de la deuda del puerto que amenaza la urbanización de Batería y Calvo Sotelo, el muelle de San Diego añade el del enlace ferroviario al puerto exterior. Las compañías que operan en esa dársena, la más grande de la ciudad con 377.000 metros cuadrados y una edificabilidad de 396.000 metros, en su mayor parte residencial, no podrán dejar la zona hasta que Langosteira cuente con tren, que es imprescindible para su actividad.

El enlace ferroviario, que cuenta con un presupuesto de 140 millones de euros, una cantidad relativamente baja comparada con los más del mil millones que el sector público y privado han invertido en Langosteira, tiene un proyecto aprobado y la tramitación previa lista, pero el Gobierno central sigue sin darle salida.

El proyecto de la conexión ferroviaria al puerto exterior consiste en un trazado de 6,55 kilómetros de los que 4,5 discurren a través de túneles casi consecutivos. Inicialmente, había varias opciones, incluso alguna que requería menor inversión, pero al final se optó por la más favorable desde el punto de vista medioambiental.

En el pleno del pasado jueves, el BNG instaba al gobierno local a reforzar la presión política sobre el Ejecutivo central para reclamar soluciones tanto al asunto del tren como al de la deuda de la Autoridad Portuaria. Su portavoz, Francisco Jorquera, recordó al equipo de Inés Rey que sus deberes pasan por obtener resultados en ambos asuntos. Pero los movimientos políticos deben traducirse en partidas presupuestarias para el 2021 para que tengan alguna consecuencia real.

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La llegada del ferrocarril al puerto exterior de A Coruña es clave para el desarrollo de la infraestructura y de la ciudad. El proyecto está listo desde hace unos años y la pelota recae en el tejado del Gobierno estatal, que es el encargado de licitar la obra. Para ejecutarla y que el tren que llegue y salga de punta Langosteira se conecte a la red ferroviaria a la altura de Pocomaco, de donde partirá hacia Lugo y Monforte, hay que invertir 140 millones. Pero en los Presupuestos Generales del Estado apenas figura una partida de 10.000 euros (consignados por la Autoridad Portuaria coruñesa) para desarrollar la actuación y, sin embargo, sí que aparece otra de 2,5 millones para redactar el proyecto del ramal sur, el que daría salida hacia Santiago. Eso a pesar de que impulsar la obra principal y más necesaria todavía no se contempla.

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