Julio Pardo: «Tenemos algunas batas de Amancio Ortega, pero no están en venta»

El hijo de la fundadora de la Mercería Otero cuenta los entresijos de una tienda histórica que sigue atesorando «un stock tremendo» y cada día recibe a alguien preguntando si van a cerrar


a coruña

Es una tienda que desafía el paso del tiempo. «Todos los días hay alguien que nos pregunta si vamos a cerrar. Les digo que por ahora no se preocupen. Eso sí, ni yo mismo entiendo cómo se mantiene el negocio. Fíjate que somos ocho empleados», comenta Julio Pardo Otero. Es el responsable de la mercería Otero, el establecimiento fundado por su madre en 1959 en la esquina de Rosalía de Castro con Betanzos. Un lugar de gran potencial comercial hoy en día, pero no tanto antes. Áurea Otero Bermúdez, su madre, que tiene 94 años y es hermana de Elvira, de San Agustín, ya fallecida, llegó a esta zona casi por casualidad. «Aquí había un carnicero y por circunstancias nos ofrecieron el bajo, que entonces tenía 40 metros cuadrados. Era una calle llena de garajes por la que pasaba mucha gente por los trolebuses de Carballo y la cercanía a la plaza de Lugo, pero no había tantos comercios como ahora. Es importante que Inditex haya apostado por esta zona. Por cierto, todavía tenemos algunas batas y camisones de Goa, de los comienzos de Amancio Ortega, pero mi madre no quiere que las vendamos y si lo dice ella....», relata Julio, mientras en la tienda no para de entrar gente. Siempre se dijo en A Coruña que si no encuentras algo hay que ir a Otero. «Ya no quedan muchas tiendas de este tipo y tenemos un stock tremendo. Mi madre sabía dónde estaba cada cosa y era capaz de decir lo que faltaba solo con echar un vistazo al almacén. Y hoy en día seguimos sin informatizar la tienda. A la gente le sorprende. Hay una caja registradora pero no un ordenador. Todo lo llevamos a la gestoría y son ellos lo que se encargan de la contabilidad Si no tenemos lo que nos piden, se lo vamos a conseguir», sentencia 

Sujetadores y medias

Julio tiene 65 años y tres hijas de 36, 28 y 20 años. «Es complicado que alguien de la tercera generación siga con el negocio», reconoce. Nació en la avenida de Fisterra, en la confluencia con el paseo de los Puentes. Cerca de la tienda de Pancho Otero, su primo, que ahora lleva su hija. «Yo soy farmacéutico y ejercí durante 24 años en una botica en la que trabajaban 12 personas al lado de esta zona donde me crie», afirma. Me cuenta todo lo que pasó hasta que cambió los medicamentos por la puntilla. Ahora solo tienen la tienda de Rosalía de Castro, pero las mercerías Otero llegaron a ser una pequeña cadena. «Nos fue bien. Abrimos en el Centro Comercial Cuatro Caminos, en los Rosales, la Galera y A Gaiteira. Vendíamos cantidad de uniformes escolares. Recuerdo que íbamos a Portugal a comprar las telas. El negocio empezó a ir para abajo, creo que fue mala gestión, y cerramos todas las tiendas menos la que seguimos teniendo», relata. Ahora es un local de 110 metros cuadrados. «Nuestro fuerte es la ropa interior de señora, corsetería, tallas especiales y medias, que durante años fue lo que más vendimos, pero menos en los últimos años. Con la parte de mercería no ganas mucho, pero hace que la gente venga y adquiera otros productos, como uniformes para el hogar. Viene gente de Madrid, sobre todo en verano, a comprar sujetadores y medias», asegura. 

Pasión por los caballos

Charlamos en el Samaná, casi enfrente de su negocio. Está pendiente del móvil porque espera una llamada importante. Me lo comenta a modo de disculpa antes de empezar a hablar. Cuando menciona Tenerife o los caballos percibo que se le alegra la cara. «Cuando puedo, me escapo a tierras tinerfeñas. Necesito el sol y la luz», analiza. Su otra pasión son los caballos. «Aunque voy cumpliendo años, me sigo subiendo y mi hija mediana compite en Madrid y Sevilla. Tengo dos nietos y la de seis años ya monta en Casas Novas», confiesa. Los tiempos no son sencillos, pero posibilitan nuevas oportunidades de negocio. «Vendemos mascarillas de todo tipo y se han notado. Tenemos desde el material para hacerlas hasta modelos de tela, algodón... De todo», avanza. Aunque la vuelta al cole es una época fuerte, dice que las ventas principales son en Navidad. Menos las batas y camisones con los que empezó Amancio Ortega, venden de todo.

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