Cristina Boo, empleada de ayuda a domicilio, tiene que volver a confinarse al dar positivo otro usuario del servicio municipal
29 abr 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Cristina Boo va de cuarentena en cuarentena y, tiene la esperanza, de test negativo en test negativo. Es empleada de ayuda a domicilio. El martes pasado pudo volver al trabajo tras guardar cuarentena. Una pareja mayor a la que atendía había dado positivo. El hombre murió de coronavirus días después, la mujer no desarrolló síntomas. Cristina dio negativo en las pruebas, ella no había sido la fuente del contagio.
Volvió al trabajo, pero fue por poco tiempo. El sábado la telefonearon para decirle que otra de las usuarias a las que atiende había dado positivo, y que le vuelve a tocar cuarentena: «No es que me cayese encima un jarro de agua fría, es que me cayó un iceberg encima».
Cristina, como otras delegadas de UGT del servicio de ayuda a domicilio, ha denunciado la falta de medios de protección, o la precariedad de sus condiciones de trabajo, «agravadas por el coronavirus». Pero en este caso critica que no se haya dado «un protocolo estricto» a los usuarios sobre qué pueden hacer o no para minimizar el riesgo que corren ellas y otros beneficiarios.
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Esos riesgos crecen, insiste, porque se están dando muchas «altas en caliente», sin que las trabajadoras sepan en qué situación están las familias a las que van a atender, lo que se traduce en «sorpresas desagradables».
La usuaria que ha dado positivo vive con su hermana. Ambas pasan de los 80 años. Tenían contacto con el exterior, desde familiares hasta vecinos que les llevaban la compra y entraban en el piso. Es posible que el contagio ocurriese por alguna de esas vías.
«Había mucho miedo de que nosotras llevásemos el virus a las casas, pero puede ser al revés», dice. Ahora le quedan otras dos semanas de cuarentena en casa, con sus dos hijos. Más allá de la incomodidad del confinamiento, corre el riesgo de perder ingresos si la baja no se vincula al coronavirus y, lo que es peor, de haber contraído la enfermedad.
Podrían pasar días antes de que lo sepa. A pesar de que muchos usuarios están encuadrados en grupos de riesgo, a Cristina ya le han dicho que solo le harán un test si presenta «algún síntoma de coronavirus». De lo contrario, al pasar 14 días volverá al trabajo.