Jacinto Ruiz da la palabra a las «mujeres que son mercancía»

La Voz A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

Una prostituta rumana inspira la segunda novela del periodista, «Tres dias y medio»

20 dic 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

A las víctimas entre las víctimas, las mujeres que suman al lastre de serlo su condición de inmigrantes y, abundando en la ignominia, de seres traficados para engordar el negocio sin ley de la prostitución, a «las mujeres que son mera mercancía», ha vuelto la mirada el periodista y escritor Jacinto Ruiz (Madrid, 1947) en Tres días y medio, una novela coral con trazas de thriller presentada ayer en la sede de la ONCE en el Obelisco.

Acompañado de Juan Mariñas, editor del sello coruñés Lautana, y de la periodista Sandra Faginas, el Jacinto Ruiz periodista emergió en la denuncia social y la subordinación a lo real que él mismo conectó con su actividad literaria posterior a sus años en el periódico. «Todos los periodistas llevamos dentro un escritor; debes decidir si lo dejas salir o no», explicó Ruiz, que se estrenó en la ficción hace trece años con Canción para un engaño (Laverde, 2006), un cruce de caminos que combina enredos sexuales, violencia y avatares policiales y en el que la verdad -otra vez, la búsqueda periodística- acaba por imponerse al engaño.

En la segunda novela, que toma el título de la duración del viaje en autobús de los inmigrantes rumanos que llegan a España, Jacinto Ruiz contruye un relato protagonizado por mujeres, del que los personajes salen transformados, «de ordinarios en extraordinarios», y que está inspirado en una prostituta rumana que consiguió huir de la mafia tras vivir esclavizada durante cinco años en clubes de alterne de Vigo. Aquella mujer, de la que Ruiz supo por una noticia en La Voz, tiene en la novela el contrapunto de una inspectora de la Policía Nacional que podría alumbrar una saga si la idea que ronda al escritor fragua en una nueva entrega.

De Tres días y medio Jacinto Ruiz subraya «la fuerza de los personajes» y en particular de las mujeres, capaces de enfrentar el destino, perseverar en la búsqueda de un lugar en el mundo y emanciparse. De telón de fondo, anota la doble moral, la condena unánime a la violencia sobre las mujeres y el tupido silencio sobre sus ramificaciones con el narcotráfico, la política o las fuerzas de seguridad. «Todos sabemos -advierte Jacinto Ruiz- dónde están esos lugares en los que se produce el infierno».