El PSOE apuesta por el sí a todo

Los socialistas capean su minoría en el pleno con acuerdos con la Marea y manteniendo sus propuestas


A Coruña / La Voz

Hace cuatro años la Marea llegó a María Pita con diez concejales, cuatro menos de los que suman en el pleno mayoría absoluta, pero trató de gobernar como si la tuviera. El enfrentamiento con el resto de los grupos y las nulas concesiones a las peticiones de otros partidos fueron constantes. La realidad se acabó imponiendo en los plenos en los que, habitualmente, la Marea se quedaba sola.

El PSOE gobierna ahora y lo hace con un edil menos, nueve, pero tirando de modestia y de realismo: nueve no son quince. Desde el inicio del mandato Inés Rey apuntó que este estaría caracterizado por el diálogo. En la actual situación eso no es una concesión, sino una necesidad. Y el diálogo más necesario para los socialistas es el que ha de establecer con el partido que le da la mayoría con sus votos, la Marea.

El pasado 3 de julio se firmó entre las partes un acuerdo de mandato que recogía distintos asuntos, y esta semana volvieron a firmar juntos un documento de 12 puntos con calendario de cumplimiento incluido.

El PSOE negocia, pero con margen escaso con la política del sí por delante. El no ya se sabe a dónde conduce estando en minoría.

En esencia, la Marea se está asegurando la posibilidad de gobernar sin gobernar, desde la más liviana, y con menos responsabilidades y carga horaria, estancia en la oposición.

En la fachada marítima, en La Solana, en las naves del Metrosidero y en otros muchos asuntos, los socialistas aceptan lo que piden sus socios de investidura. Es más, se comprometen incluso a hacer ahora cosas que la Marea no hizo en su mandato, como la creación de un operador energético municipal o la gratuidad de las guarderías municipales. El acuerdo sobre estas últimas es que no se pagarán ya en el curso 2020-2021.

Tampoco es que haya grandes diferencias de programa entre los dos partidos, pero por el momento lo que se nota es el sí a todo de los socialistas, que también compraron, con acuerdo de mandato incluido, muchas otras propuestas del BNG, algunas compartidas con la Marea. Los socios, eso sí, empiezan a pedir resultados y los nacionalistas preguntarán en el próximo pleno ordinario por el carril bus.

La estrategia socialistas de aceptación incondicional -y la del buen trato económico a la oposición- busca sentar las bases para una negociación más importante que marcará el mandato, y en la que los de Inés Rey sí tratarán de que se vean propuestas propias: los presupuestos. A finales de esta semana deberían empezar los contactos con los grupos y Rey quiere que su partido no sea el único que levante la mano en el pleno en el que se debatan.

Las cuentas del 2020 permitirán empezar a visibilizar el programa socialista. Las actuales están prorrogadas, porque el PSOE dijo no a las últimas de la Marea. Ahora busca un tiempo nuevo y otra coyuntura. Las relaciones, sí, son mejores, pero eso en política no garantiza manos en alto.

Existen otras vías distintas a las ordinarias para aprobar las cuentas. Se puede ir a una moción de confianza e incluso sacarlas en junta de gobierno. En todo caso, lo que queda claro en los primeros cien días de mandato es que si se desatan hostilidades, no será el PSOE quien empiece.

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