Mociones hasta el infinito en María Pita


A Coruña / La Voz

A Nadal le aguantó Roger Federer en la final de Wimbledon del 2008 cuatro horas y 46 minutos, nada comparado con el pleno de ayer, que casi dobló esas cifras pasando de largo de las siete horas. Hay, sí, algunas diferencias con aquel partido. La sesión de ayer, la más larga que se recuerda en María Pita, no fue tan intensa, y discurrió más como un suave peloteo con alguna subida a la red de la popular Rosa Gallego con sus habituales reveses cruzados («bienvenido al mundo de los orcos, señor Martínez», y así). Podría pensarse que cerca de siete horas y media se debían a temas trascendentales para la ciudad. No fue así. Básicamente hubo trámites y declaraciones de intenciones políticas y, sobre todo, hubo muchas mociones y muchas enmiendas, con la alcaldesa Inés Rey, recordando a los ediles, como en clase, que tenían que pedir permiso para poder ir al baño. La ensalada de mociones, trufada de recesos para negociar cambios y echar algún pitillo, recordó por momentos a aquel famoso «la parte contratante de la primera parte». Una auténtica paliza cronológica que se interrumpió durante 45 minutos para que los ediles se tomaran unos pinchos rápidos en el salón de al lado. Ya no hubo más pausas entre sets. No ganó nadie, al final, todos fundidos.

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