El óxido, los baches y las malas hierbas se comen el paseo marítimo de A Coruña

La falta de mantenimiento condena a una infraestructura que pronto cumplirá 30 años


A Coruña / La Voz

En el 2017 un ciclista metió la rueda en una junta oculta del paseo que no debería estar ahí y acabó en el Chuac. El Ayuntamiento tendrá que indemnizarlo con 5.000 euros porque el propio consistorio asume que la infraestructura no estaba como tenía que estar. La antología de accidentes es amplia en el paseo, liderada por ciclomotores y bicicletas que acababan por los suelos tras meter una rueda en los abandonados raíles del tranvía.

La falta de seguridad para los conductores de bicis, coches y motos es tal vez la parte más visible de un paseo que el año próximo cumplirá 30 años desde que se puso en él la primera piedra, pero no es el único problema de una infraestructura que envejece mal a causa de la falta de mantenimiento. Nacido como el más largo de Europa, el paseo -casi 13 kilómetros de longitud, de los 11,3 se pueden recorrer en coche y el resto, por Bens, a través de una senda- necesita urgentemente atención. Estos son sus principales problemas. 

Asfalto

Parches y costurones. Más de la mitad del asfalto del paseo está en mal estado, en ocasiones, en muy mal estado. Conducir por él resulta especialmente peligroso sobre dos ruedas. Salvando el tramo adoquinado hasta O Portiño y tal vez el frente de Riazor y el Orzán, el resto está plagado de baches y remiendos. Las tapas de registros y desagües no están al nivel del asfalto y las grietas y surcos longitudinales abundan. La situación es especialmente alarmante en la zona de As Lagoas. Frente a la antigua prisión provincial se ven incluso trozos de asfalto desprendidos. Apenas hay tramos en los que los vehículos puedan circular sin pisar irregularidades, y eso sin contar los raíles del tranvía. 

Pintura

Borrada y mal puesta. En muchos tramos los paseos de peatones en los semáforos están medio borrados -cerca de la Domus, por ejemplo- y tampoco está en buen estado la señalización horizontal. En la rotonda de las Ánima lleva años deteriorada y confundiendo a los conductores. En otros puntos se han hecho cambios de regulación de tráfico, pero sin variar la pintura anterior. En los Pelamios, por ejemplo, los coches aparcan en un carril, pero sigue sobre el asfalto pintada la separación anterior de carriles, quedando libre solo la mitad del derecho. 

La pintura no solo es un problema de seguridad vial. Su deterioro se percibe también con claridad en la parte dedicada a peatones y ciclistas. El carril para estos últimos está medio borrado en muchos tramos y las farolas rojas muestran cada vez más puntos de óxido y apenas se percibe su color original, muy desvaído. 

Mobiliario

Fuentes que no funcionan. Las fuentes públicas para que los viandantes puedan beber no se salvan del mal estado general del paseo. Las tras que hay en el zona de la Coraza no funcionan, dos de ellas porque no tienen agua y la tercera porque cuando se acciona el mecanismo, el líquido no deja de manar. En la zona de O Portiño, además, hay varios bancos volcados. En general, salvo en el tramo Riazor-Orzán, donde sí se hizo algo de mantenimiento años atrás, el mobiliario del paseo está envejecido y necesita una actualización.  

Bicicletas

Un carril abandonado. El carril bici del paseo lleva años sin ningún mantenimiento. El firme original prácticamente ha desaparecido en algunos puntos y, como los coches, también se encuentran grietas y baches a lo largo de un recorrido en el que los ciclistas se siguen topando con farolas en medio de su camino que hace años que tendrían que haber sido desplazadas. Tampoco hay muchos espacios donde estacionar bicicletas y el existente en O Portiño está en completo estado de abandono.  

Malas HIerbas

Por todas partes. Los hierbajos afloran por todas partes en el paseo, especialmente entre las juntas de las losas y los bordillos de las aceras. Hay puntos donde la invasión vegetal resulta más significativa. Así, en el tramo de San Roque hacia el Millenium hay trepadoras que pasan sobre la balaustrada de piedra y llegan al propio paseo. El cambio anunciado por el nuevo gobierno local en el uso de herbicidas podría mejorar la situación.  

Tranvía

Ocho años de raíles sin uso. El tranvía dejó de circular en el 2011 y desde entonces ni se ha repuesto ni se han quitado los raíles, que son peligrosos para los vehículos de dos ruedas. Además, en el entorno del paseo hay otros puntos que siguen deteriorándose y en estado de abandono. El más emblemático es el Millenium. El obelisco lleva años sin iluminación y sus bajos están en estado ruinoso y sin que se les haya dado un uso. 

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