A Coruña / la voz

A las siete en punto de la tarde, el presidente del Partido Popular, Pablo Casado, se encontraba en la calle Compostela. Solo diez minutos antes, de haber bajado unos metros hasta el Cantón Grande, se habría encontrado consigo mismo. Es la magia del entroido coruñés. Una especie de momo con su cara, perfectamente reconocible, coronaba la última carroza del desfile que concentró a miles de personas desde este punto hasta el Parrote y María Pita. La carroza de Os Maracos exhibía un expendedor de títulos de la Universidad Rey Juan Carlos I. Porque en eso consiste el carnaval, en repasar los hits del año por mucho que los aludidos intenten dar carpetazo a sus episodios más comprometidos. Fue de la poca crítica social y política que se presenció en el espectacular desfile de ayer, más vistoso e inocuo en los temas, con carrozas espectaculares y de tono vintage, como la de los Infieles que recreó los dibujos de La Vuelta al Mundo en 80 días, con unos trajes y sombreros que esconden tanta originalidad como horas de trabajo. Su esfuerzo fue recompensado con el primer premio. También se puede incluir en el capítulo de nostalgia el homenaje que un trío le hizo a Zapato Veloz, cantándole al tractor amarillo y al gallego que está en la luna.

Despertó las risas la Tabernilla del Tío Jozé, una imitación del popular icono de la Puerta del Sol de Madrid, con un tablao flamenco y mucho arte. Por la avenida principal pasaron indios pieles rojas y apaches, por delante de un gran salón lleno de vaqueros. No hubo batalla: entre ambos se interponían unas cuantas comparsas, como una formada por todos los muñecos de Toy Story. Los niños también reconocieron la carroza y los personajes de Bob Esponja.

Fue la comparsa Pantaleón la que abrió el desfile con una carroza de homenaje a Rusia, donde una gran matrioska se exhibía como símbolo del poder femenino, a las puertas del 8-M. Hubo más opciones de viajar ayer sin moverse de A Coruña. Los Kilomberos de Monte Alto se transformaron en habitantes del antiguo Egipto, pero sin perder su poderosa percusión habitual. Un grupo de bolivianos residentes en la ciudad exhibieron con orgullo parte de su folklore. También se deslizó un dragón chino por la avenida herculina entre el público. Y los iconos mexicanos.

El suelo que cubre al aparcamiento subterráneo aguantó la presencia de decenas de King África que saltaban al ritmo de la Bomba. Hubo piratas, homenajes al arco iris y la primavera, que ayer vio levantar el viento en el Parrote con más fuerza según avanzaba el desfile y que complicó la vida al portador de algún estandarte. Todo desembocó en María Pita, donde la orquesta Foliada puso los acordes a la tercera jornada del carnaval, donde además de carrozas, muchos paseantes anónimos dieron lecciones de imaginación. Como el padre vestido de ratero que portaba un carrito transformado en una bolsa gigante de dinero.

Atascos de entrada a la ciudad al comienzo del recorrido

Numerosos vecinos de otros ayuntamientos limítrofes también acudieron al reclamo de la cabalgata coruñesa, por lo que entre las cinco y media y las seis de la tarde se formó un pequeño tapón de entrada, ya que el tráfico estaba cortado desde unas horas antes y se desviaba hacia la Avenida do Porto y la plaza de Lugo. Tras el desfile, el Parrote y María Pita fue una eclosión de gente, ya que al poco de anochecer comenzaron a llegar los primeros participantes del Rali de A Coruña, que tenían su epicentro en la propia dársena.

El carnaval coruñés se toma un descanso a nivel colectivo, salvo el velatorio de la sardina, en el número 28 de la calle Santo Tomás, hasta el martes, cuando la calle de la Torre celebrará la versión choqueira.

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El carnaval se echa al centro