El origen de los museos arqueológicos y artísticos

En 1947 se inauguró el de Bellas Artes de A Coruña en la casa del Consulado en la calle Panadeiras


En 1876 el periódico coruñés El Anunciador encarecía a los poderes públicos la creación de un museo en la ciudad para exponer piezas de arqueología y objetos de arte que de otra manera perecerían en el abandono. En 1881, Antonio de la Iglesia insistía en la misma idea y sugería que se podía instalar en el abandonado convento de San Francisco que iba a ser vendido.

No obstante escudos y lápidas que aparecían en obras y derrumbes fueron recogidos formando el embrión inicial. Durante muchos años algunas de estas piezas se conservaron en el patio de las caballerizas del antiguo Ayuntamiento coruñés, situado en el convento de San Agustín. Otras estaban en manos de la Comisión Provincial de Monumentos que guardaba parte de ellas en un local cedido en 1899 por el Consejo de Agricultura, Industria y Comercio. Estaba en la planta baja de la Casa del Consulado, en la calle Panadeiras, depositando las demás en los patios y salas del Instituto da Guarda, en la plaza de Pontevedra.

En 1915 volvería a resurgir la idea. La Comisión de Monumentos propuso al Ayuntamiento que comprase para museo la casa gótica existente en la calle del Parrote. No prosperó la iniciativa, siendo dicha casa derribada en 1936. Tras el traslado del Ayuntamiento al palacio de María Pita, en 1918, quedó en parte vacío el convento de San Agustín. Esta circunstancia la aprovechó la Academia de Bellas Artes de A Coruña, presidida por Jaime Ozores de Prado, para solicitar la cesión del edificio para el museo artístico y arqueológico. Sería cedido en 1921, aunque sus dependencias estaban ocupadas por la Guardia Civil y el juzgado municipal.

Contando con esa cesión, poseyendo una colección de piezas artísticas y una sección de arqueología, a la que se le pondría el nombre de Martínez Salazar, y con el compromiso de la Diputación de incluir en sus presupuestos partidas para su sostenimiento, el Estado autorizó la creación del Museo de Bellas Artes de A Coruña el 24 de marzo de 1922, nombrando un patronato y como primer director al historiador y arqueólogo Ángel del Castillo.

Sin embargo nunca se ocuparía dicho convento, que sería demolido en el año 1928. En sus terrenos se habló de construir un nuevo edificio para museo y en 1929 el arquitecto Rafael González del Villar, que también presidía la Real Academia de Bellas Artes, presentó su proyecto de edificación para museo y Archivo de Galicia que no se realizaría.

A comienzos de 1938, gracias a las gestiones realizadas por el pintor Fernando Álvarez de Sotomayor ante el gobierno franquista, se consiguió la cesión de la Casa del Consulado para el Museo de Bellas Artes. El edificio se reformaría para exhibir en el patio de la planta baja las piezas arqueológicas y, en las salas de los pisos, las pinturas. Sería inaugurado por Francisco Franco el 23 de septiembre de 1947. Continuará.

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