El banco de sangre del Chuac garantiza cada mes cientos de operaciones y tratamientos
03 ene 2019 . Actualizado a las 11:27 h.No cobra comisiones, los intereses que ofrece no tienen medida y sus beneficios son máximos. Es, sin duda, el banco de más réditos y el único realmente solidario. Su horario es, además, tan amplio como el día. Y la noche. Nunca cierra, porque cuando se le necesita, no se puede esperar. Es el banco de sangre del Chuac, nombre con el que todo el mundo lo conoce aunque oficialmente se denomine Servicio de Transfusiones.
De su funcionamiento depende contar, de inmediato, con un líquido que ni se compra, ni se vende, ni tiene precio: la sangre o sus componentes. Al cabo de un mes reparten alrededor de 2.000 bolsas de concentrado de hematíes, unas 250 de plasma y 340 de plaquetas, componente cuya demanda se ha incrementado un 21 % «porque hay más trasplantes de médula y porque cada vez hay más pacientes que las necesitan: enfermos oncológicos y hematológicos», explica Concepción Andón, responsable del servicio. A diario, la actividad estrictamente quirúrgica se lleva el 18 % de los hemoderivados, el 28 % si se le suma la demanda posquirúrgica en reanimación. El resto, se va a las plantas y el hospital de día.
Toda la sangre procede de la Axencia de Doazón de Órganos e Sangue (Ados), con base en Santiago, que cada día actúa de proveedor del pedido que se realiza en función del cálculo de necesidades por operaciones previstas, transfusiones, etcétera. Para los por si acaso, «tenemos un depósito», explica y además funciona permanentemente un mecanismo de peticiones urgentes por si surge una emergencia (un accidente, un trasplante...).
«Tenemos una previsión de estocaje, ahora mismo está justo, porque en estas fechas baja la donación», indica Andón, quien subraya, no obstante, que «en todos los años que llevo aquí nunca se han suspendido quirófanos por falta de sangre ni se dejó de transfundir a nadie».
Son muchos los casos en los que ese material es necesario. El trasplante hepático, por citar uno, suele ser una intervención de alto consumo, pero «depende del paciente -apunta- unos necesitan 50 bolsas, y a otros les llega con 8». Otras urgencias, como una hemorragia masiva, también hacen necesario tirar del banco.
Para dar respuesta a todo ello, «tenemos un estocaje óptimo que es con el que debemos funcionar, y un estocaje mínimo para poder cubrir posibles urgencias de forma inmediata». Si de repente surge una emergencia mayor, un pedido con prisa o especial «tarda lo que tarda la preparación y el transporte, en hora y media lo tenemos aquí», insiste.
Casi siempre en épocas festivas, como la Navidad, se relaja la donación, por lo que Ados lanza alertas, las últimas sobre la escasez de 0- y A+. «La Axencia nos comunica que hay escasez de reservas, nos avisa de que estemos alerta. Ahora mismo hay más que el mínimo. Nosotros extremamos medidas de conservación, pero nos están sirviendo adecuadamente», recalca.
A veces, no solo por una tragedia o una situación crítica hay que recurrir a una petición especial. Se trata de hemoderivados muy específicos por los anticuerpos de quien ha de recibir la sangre. «No es habitual porque solemos tener alguna en stock, pero puede ocurrir por ejemplo con mujeres embarazadas o personas después de múltiples transfusiones», indica. Para ellos resulta especialmente preciada la donación, al igual que para colectivos inmigrantes con características genéticas específicas. «Es importante donar para dar, pero también parar uno mismo», resume.
«No es un medicamento que se puede comprar en la farmacia»
Además de surtir a todo el complejo, el servicio de transfusiones se encarga también del área de aféresis, adonde acuden los pacientes para someterse a procesos terapéuticos: la recogida de células progenitoras para trasplante de médula, los recambios plasmáticos para eliminar sustancias patológicas en enfermedades neurológicas, hematológicas, la desensibilización en trasplante renal...
En todos los casos «nuestra misión es que la transfusión sea eficaz y segura para el paciente», insisten Andón antes de destacar el valor de un recurso «limitado y escaso: la sangre no es como un medicamento que se puede comprar en la farmacia, depende de un acto de buena voluntad y se debe proteger también al donante y usar sus productos con la máxima ética».
Apela incluso al interés propio para llamar a la donación, dado que mañana puede necesitarla un familiar o uno mismo, y recuerda además que el envejecimiento poblacional, la medicación o el incremento de los viajes ha ido reduciendo el número de personas que pueden donar. Muy consciente de la solidaridad de la población gallega cuando se producen tragedias, llama también la especialista a no olvidar que, una vez pasados los momentos críticos, las necesidades siguen ahí, de ahí la importancia de fidelizar al que decide ceder su sangre con regularidad. Y recuerda además Concepción Andón que los hemoderivados, al menos la mayoría, son productos con fecha de caducidad, que no se pueden almacenar perennemente, y unas medidas concretas de conservación: los hematíes duran 45 días a menos 4 grados y 7 días las plaquetas no en una cámara de frío, sino en un agitador a temperatura ambiente.
Con «motorista» propio para urgencias
La sangre de Santiago llega todos los días al Chuac a las doce. Aunque viene ya analizada, se vuelve a comprobar, en un chequeo de doble control. Se registra, se le da entrada con un código, se almacena y distribuye según las peticiones de facultativos, que envían una muestra del paciente que la va a recibir para analizarla y realizar un escrutinio de cuerpos irregulares antes de elegir las bolsas más adecuadas. No basta con que el grupo sea compatible.
Si todo va bien, todo el proceso se completa en 15 minutos, sin contar los tiempos de tránsito. Para agilizar aún más, con Urgencias hay una conexión directa, un tubo neumático o lanzadera de aire comprimido. Y cuentan además con «un motorista exclusivo para el servicio, motorista con toda la intención, por agilidad», subraya la supervisora del servicio, María Castiñeiras, ya que desde el Chuac se distribuye la sangre al Abente, el materno y Oza, donde solo disponen de 0- (donante universal) para urgencias extremas.