«Non todo é rosa no cancro de mama»

Cuatrocientas supervivientes compartieron inquietudes y experiencias en el Colón


a coruña / la voz

«Isto é unha carreira de longo recorrido e non todo é cor de rosa no cancro de mama» dijo ayer Luz Campello, jefa de Trabajo Social del Chuac y superviviente de «varios» tumores. El primero a los 33 años, hace ya 19. Ella fue la última ponente del foro de empoderamiento organizado por el servicio de Oncología del hospital coruñés, con apoyo de la Diputación, que reunió ayer en el Teatro Colón a 400 mujeres con cicatrices en el pecho y más adentro.

El objetivo era compartir experiencias y hacer hueco a las inquietudes que se plantean después de un cáncer. Parte de ellas las aclararon los especialistas invitados a tocar aspectos como las secuelas en el ánimo o la sexualidad, por citar solo dos, que puede dejar la enfermedad. Y por su doble condición de socióloga en el ámbito sanitario y afectada, habló Campello del impacto social de un tumor que «cada unha vivimos dun xeito distinto, porque somos únicas».

En primera persona y con conocimiento de causa, contó cómo influye la edad, el momento vital y el proyecto de futuro de cada quien y, por supuesto, «o apoio do teu contorno, a túa familia, a túa rede de amizades», porque el camino cambia «se te sentes acompañada». Y se detuvo en recordar cuánto pesa en este cáncer, a su juicio de forma sobredimensionada, su impacto en una imagen física vinculada a la identidad femenina.

No olvidó tampoco apuntar lo distinto que es afrontar la enfermedad con un trabajo estable, y no en precario o siendo autónoma, y, sobre todo, lo decisivo que es la actitud personal. 

«Hai vida e hai felicidade»

En su caso, fue en el segundo cáncer cuando se paró a reflexionar «como vou vivilo». Y concluyó que no la podía arrastrar. Por eso, entre todas las dificultades, animó a buscar aquello que, de forma personal, ayuda en la lucha.

«Temos que recordar que nesta espera hai vida e hai felicidade», les dijo a las mujeres que, como ella, saben no solo de oídas lo dura y larga que puede llegar a ser la pelea.

Su testimonio, en el que valoró el avance sanitario para progresar en lo prioritario, sobrevivir, puso también el acento en lo que todavía falta. Ayudas psicosociales, la atención a la maternidad tras el cáncer o el abordaje sin tabúes de cómo colaborar a una intimidad plena, reconquistando el disfrute de la sexualidad, siguen aún pendientes. Reclamó más apoyos para alcanzarlos porque «unha vez conquistado o que prima, conservar a vida, -dijo- o segundo obxectivo é mellorar a calidade desa vida».

En este punto, recalcó de forma especial la incongruencia de que el linfedema, una de las secuelas que puede dejar el tumor de pecho, no basta para obtener un reconocimiento adecuado de incapacidad y sus beneficios sociales pese a que «doe moito e incapacita no traballo, e tamén no rol que temos como mulleres e nais». «Temos que valorar o positivo, todo o que se avanzou, pero tamén temos que estar informadas porque todo isto son estratexias de empoderamento», concluyó Campello, contraria a endulzar situaciones duras que prolonguen «esa imaxe estética» y rosa ante un cáncer que «moitas superamos, outras non puideron, e moitas seguen a sufrir».

Un foro de empoderamiento para más de un millar de afectadas en el área sanitaria

El foro de ayer en el Colón cerró un programa iniciado en mayo en Bergondo y que desde entonces ha llegado a más de un millar de mujeres del área sanitaria en sus sesiones en Carballo, Cee y A Coruña.

Para la sesión final se contó con la intervención de Luis Antón Aparicio, jefe de Oncología del Chuac, que arengó a las supervivientes y a las ahora afectadas por la enfermedad a tomar conciencia de lo que ellas mismas pueden lograr. «Los humanos somos más fuertes cuando nos unimos», dijo el doctor, que aplaudió el espíritu participativo y reivindicó el papel del asociacionismo.

Durante las distintas sesiones, oncólogas como Silvia Antolín y Begoña Graña se centraron en aspectos como la epidemiología de la patología y el cáncer familiar, y la ginecóloga Carlota Díaz abordó el tema de la fertilidad, la sexualidad y el embarazo. Los cuidados de la piel fueron analizados por el dermatólogo Jesús del Pozo, mientras que la enfermera Shalom Rivera revisó la importancia de la nutrición, Julio Aparicio el papel de la fisioterapia y María Comillas de la Vega los aspectos psicológicos en torno a la enfermedad.

En el cierre de ayer intervino también Valentín González Formoso, presidente de la Diputación, que destacó la utilidad del foro, «unha iniciativa sociosanitaria pioneira», dijo, y que valoró como una oportunidad para reforzar conexiones entre clínicos y pacientes para la mejora de la atención.

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