«Hay que legislar la inteligencia artificial para que no beneficie solo a unos pocos»

MONTSE CARNEIRO A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

El ingeniero de origen gallego David Pereira, responsable de Inteligencia Artificial de Éveris en Europa,  alerta de la falta de regulación y de la envergadura del cambio de época en ciernes

30 abr 2018 . Actualizado a las 21:50 h.

La inteligencia artificial se abre paso en el mundo como «la nueva electricidad». El símil lo acuñó el gurú estadounidense de origen chino Andrew Ng, y el ingeniero de Telecomunicaciones de origen gallego y socio responsable de Inteligencia Artificial de Éveris en Europa, David Pereira, recurre a él para explicar los desafíos de una tecnología que en menos de diez años traerá una revolución a la vida de las personas con consecuencias éticas y sociales insospechadas. El asunto de Facebook, Cambridge Analytica y la victoria de Trump ha dejado al descubierto solo algunos agujeros legales.

-¿Cuánto es el riesgo futuro que entraña la IA y cuánta la urgencia de regularlo?

-Alguien dijo que los humanos somos tan buenos haciendo predicciones como los monos lanzando dardos. Además estamos hablando de tecnologías exponenciales, no lineales... Yo le doy una importancia muy, muy alta a la regulación. En cuanto la IA empiece a usarse masivamente va a causar un impacto enorme y no solo en el empleo. Se está poniendo el foco en algo fundamental: la IA acaba adquiriendo sesgo político, racial o de género, porque se entrena con datos que proporcionamos los humanos, y si los datos están sesgados, la IA acaba sesgada. Y eso es muy peligroso.

-¿Lo están observando?

-Hay un libro de una científica de datos estadounidense que recoge iniciativas para mejorar la vida de los ciudadanos que acabaron convirtiéndose en todo lo contrario. Nueva York recurrió a la IA para decidir en qué barrios tenía que patrullar más o menos la policía. Con toda la buena intención, evitaron los datos raciales y segregaron otros de tal manera que la policía acabó patrullando mucho más los barrios mayoritariamente negros, y mucha más gente negra acabó en comisaría. Y eso no implicaba que hubiera más criminalidad. Por eso, antes de que sea masiva, las Administraciones tienen que hacer un esfuerzo por legislar (es un equilibrio complicado: hacerlo y permitir que la tecnología siga avanzando) para evitar que la IA pueda beneficiar a ciertos grupos sociales y perjudicar a otros.