A coruña / la voz

Mauro Silva descendió del autocar del equipo como hacía hasta hace 13 años cada vez que el Deportivo jugaba un partido en Riazor, solo que esta vez los jugadores de la actual plantilla, con el entrenador Clarence Seedorf a la cabeza, formaron un pasillo de honor por el que avanzó el brasileño -y coruñés- entre aplausos de los trescientos seguidores que no quisieron perderse la inauguración de su calle.

Sonó primero el himno del Deportivo, y a continuación los vítores y gritos de «¡bravo!», los mismos que interrumpieron su emotivo discurso cuando dijo que tuvo el honor de ser «campeón del mundo jugando en A Coruña», o que el acto de ayer fue «un sueño que se ha hecho realidad». «Siempre he presumido de ser coruñés, y ahora con más motivo», dijo con orgullo antes de recordar que su hijo mayor también nació en esta urbe.

La ciudad tiene desde este jueves una calle Mauro Silva, perpendicular de la avenida Gran Canaria. Estuvieron a su lado muchos de los amigos que cosechó durante 13 años de estancia entre nosotros, y citó a Ernesto Sánchez, a José Luis Meilán, a Donato Gama, a Barros Botana... «Imposible dar todos los nombres», se disculpó antes de explicar que vivía «un sueño que se ha hecho realidad», lo que agradeció a los alcaldes Francisco Vázquez y Xulio Ferreiro, quien calificó al brasileño como «un símbolo do deportivismo e da Coruña, que está na súa cidade e na súa casa».

Mauro cerró el acto con un sonoro «¡aúpa A Coruña y forza Dépor», subrayado ya por los sones del himno gallego a cargo de la Banda Municipal de Música. Pero ahí empezó la segunda parte de este partido para el exblanquiazul, que se pasó un buen rato firmando autógrafos en libretas y camisetas y posando para las fotos con sus admiradores.

Meilán Gil y Donato destacan las «cualidades humanas» del homenajeado

«¡Vuelve, Mauro, quédate aquí!», gritaban los aproximadamente trescientos coruñeses que acudieron a arroparlo. «É que os que o coñecemos non o esquecemos facilmente», dice Marita Méndez, que se define como «unha veterana de Riazor».

Las cualidades humanas de Mauro fueron, por encima de su categoría como futbolista, el principal argumento entre los presentes. «Es una referencia no solo en el mundo del fútbol, sino también como persona, centrado ahora en infundir valores a los deportistas profesionales y a los jóvenes que están empezando. Y eso fue precisamente lo que me llevó en su día a crear el Campus Mauro Silva», destacó José Luis Meilán Gil, exrector de la Universidade da Coruña, que se fundió en un cariñoso abrazo con el deportivista.

Muy orgulloso también, Donato Gama, que fue su compañero en el Deportivo, destacó que Mauro Silva «es un ejemplo como persona, fue un gran futbolista y se merece esta calle en la ciudad». Donato, que se ha quedado en A Coruña quiso resaltar «el ambiente familiar y acogedor» de la urbe, en la que se afincaron asimismo otros brasileños, como el que fue jugador del Chaston Denís Araújo, presente también en el acto.

También los aficionados glosan las cualidades de Silva. Con 26 años como socio del club, el aficionado Adrián Menéndez aseguró que «Mauro Silva es el mejor embajador posible para A Coruña y para el Deportivo». Lo que ninguno entiende muy bien es cómo hubo que esperar 13 años hasta hoy desde que el pleno aprobó concederle una calle.

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«Mi sueño se ha hecho realidad, ¡aúpa A Coruña y forza Dépor!»