Coruña vuelve al mejor cine


Hoy nos ponemos cómodos, cogemos un paquete de palomitas y volvemos al cine. Al mejor cine de Coruña. Y no me refiero al Colón, donde se estrenó Lo que el viento se llevó, o el cine Savoy, donde mi abuela vio Margarita Gautier. Ni siquiera del Riazor, del Rex, del Avenida, del Goya o del Valle-Inclán, en el que tenías el privilegio de poder sentarte con toda la información de la película en la mano: de Las amistades peligrosas, Cyrano de Bergerac, Los puentes de Madison... No. Hoy la protagonista es Coruña, que se ha vuelto a convertir en un escenario de cine gracias a la película que Isabel Coixet está preparando sobre Marcela y Elisa. Qué historión. Qué ganas de poder ver cómo retrata el amor de las dos mujeres que impactó en el año 1901, cuando en una crónica maravillosa publicada el 30 de junio en este periódico se mostraba por primera vez al público la foto de «un matrimonio sin hombre». La foto, curiosamente, era de José Sellier, el primero en grabar en 1887 imágenes de cine en España. ¿Qué ciudad? Coruña, claro. Imágenes de Fábrica de Gas, Orzán, oleaje y la Plaza de Mina. A Coruña ha sido protagonista en muchos filmes que todos recordamos, desde Camarote de Lujo (1957) a La familia y uno más (1965), donde se veía a Alberto Closas llegando al hotel Finisterre. Hay muchas más posteriores, me viene ahora a la memoria el momento en que Javier Bardem como Ramón Sampedro llegaba a la Audiencia en nuestra plaza de Galicia en Mar Adentro. O cuando en la oscarizada Todo sobre mi madre, Manuela (Cecilia Roth) tiene que estar de acuerdo con sus colegas de trabajo sobre si el corazón de su hijo puede ser trasplantado a un hombre en Coruña. También o Lapis do Carpinteiro, El regalo de Silvia, y por supuesto, El desconocido han dado otra visión de nuestra ciudad. Qué intensidad la que le ponen Tosar y Gutiérrez en esa carrera contrarreloj por todas nuestras calles, las mismas que pisaron Marcela y Elisa cuando se conocieron en la escuela Normal de Magisterio y se enamoraron. Juntas dieron clase por diversos puntos de la Costa da Morte donde vivieron felices hasta que decidieron casarse. Elisa se convirtió entonces en Mario y consiguió engañar al cura de San Jorge, donde contrajeron matrimonio el 8 de junio de 1901. De camino a Dumbría ya fueron descubiertas y este periódico consiguió, días después, la foto de lo que entonces fue un notición de alcance internacional. Marcela y Elisa huyeron a Oporto, y más tarde a Buenos Aires, dando prueba absoluta siempre de ese amor que se inició en A Coruña, donde arrancará la historia de Isabel Coixet. Habrá que ver cómo la cuenta, pero ojalá esté a la altura de la valentía y el arrojo de estas dos mujeres que arriesgaron su vida por sellar su pasión. Marcela y Elisa se merecen el mejor cine y el mejor escenario para su amor de película.

Autor Sandra Faginas CORUÑESAS

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