Casi medio kilómetro lineal de estanterías en el nuevo bloque quirúrgico del Chuac forman el depósito más grande de Galicia de material fungible para operaciones
26 dic 2017 . Actualizado a las 08:24 h.Aunque las estrellas del nuevo escenario de los cirujanos del Chuac, el todavía reluciente bloque quirúrgico, son los quirófanos llenos de aparatos de última tecnología, la puesta en marcha de la nueva planta unificada para operaciones custodia en su interior otros elementos sin los que sería más complicado llevar a cabo las alrededor de 36.000 intervenciones anuales que suma el conjunto del complejo hospitalario.
En la planta tercera, donde se concentran los 18 quirófanos del edificio central del Chuac ,se encuentra también el almacén «más grande de Galicia de material fungible», subraya Manuel Sánchez Veiga, supervisor de quirófanos. Con alrededor de 2.500 referencias o productos distintos (desde apósitos a agujas, jeringuillas y un sinfín más....) cuenta con nada menos que «479 metros lineales de estantería», confirman técnicos de la instalación. En ellas se depositan, convenientemente clasificados, los diferentes productos que pueden ser necesarios en cualquier operación. En dinero, más de 600.000 euros de material suministrado en la última compra.
Concentrar todos esos indispensables facilita «mucho», confirman los trabajadores, las tareas del personal, que hasta ahora tenía que recurrir a distintas ubicaciones, repartidas en tres plantas diferentes, para avituallar cada quirófano.
«La mayor parte del material fungible está aquí», recalca Sánchez, aunque cada quirófano especializado, como los de Cirugía Cardíaca, Neurocirugía, Cirugía Torácica, Urología... cuenta además con su propio mini almacén, donde se guardan los artículos específicos de cada unidad para sus operaciones.
A la hora de preparar, tras la correspondiente limpieza, cada quirófano para una operación, hay que reponer aquellos productos que puedan ser necesarios. Para ello, en el momento de decidir cómo hacerlo, se optó porque todos los quirófanos dispusiesen de un equipamiento similar, de forma que «independientemente del equipo que ese día le toque operar y al margen de la sala de operaciones que ocupen, todos los trabajadores sepan dónde encontrar lo que van a necesitar», subraya el responsable de enfermería.
600 cajas de instrumental
Pero al margen de ese superalmacén de fungible, comparte también el conjunto del bloque quirúrgico un gran espacio lleno de una especie de parrillas metálicas móviles. Sobre ellas se encuentra el instrumental quirúrgico, que llega de la central de esterilización tras su completa desinfección a través de los carros en una línea directa de ascensor que conecta con los quirófanos. Esta superficie tiene capacidad para nada menos que 600 contenedores de instrumental.
Un «armario» informatizado para 11.000 piezas y prótesis
Al margen de elementos como el material empleado en las paredes, especial para dotar las áreas sensibles de mínima porosidad y, por tanto, riesgo de contaminación, otro de los elementos que llama la atención cuando se atraviesan las puertas amarillas que dan acceso al área quirúrgica del Chuac es una especie de armario en el que se guardan nada menos que 11.000 piezas de implantes. «Hay desde prótesis de cadera, hasta válvulas cardíacas, placas craneales, prótesis para hernias discales, implantes de mama.... Todo salvo lo que tiene que estar en contenedores estériles específicos», explica el supervisor de los quirófanos. No se trata, claro está, de un mueble al uso. Por supuesto, está informatizado, su acceso es por clave y realiza un estocaje automático, de modo que cada vez que se retira una pieza codifica los datos de quién lo hace y también los correspondientes al paciente al que se le va a implantar la pieza.
De parecida forma funciona otro dispositivo que, por ahora, presta servicio a seis de los quirófanos. Se trata de un equipo, también informatizado, de medicación específica de cirugía, de modo que cada vez que se retira un producto queda registrado no solo quién lo ha cogido, sino también a qué paciente se le suministra. Proporciona, de esta forma, la trazabilidad completa: información detallada de lo empleado en cada intervención y enfermo.