Shhhhh! Silencio, que esto es una misión secreta. Que no salga de aquí, pero en la Casa del Hombre algo está pasando. Ayer, pequeños saltimbanquis en puente escolar, y alguno que otro al que la mayoría de edad ya le queda bastante atrás, revoloteaban por el museo científico pescudando a toda prisa. Buscaban, rebuscaban e incluso salvaron alguna que otra situación inesperada. Pero, ¿qué es lo que han perdido que con tanta urgencia persiguen? «Pistas», se le escapa a uno de los trabajadores del museo científico. ¿De qué? «Es una misión secreta». Y poco más se le pudo arrancar. El misterio se conoció a la hora del fin. Lo que con tanto ahínco trataban de encontrar, y a contrarreloj, eran las pistas para tratar de salvar una información «crucial», oculta en los almacenes del recinto «antes de que la encuentre una fábrica secreta de replicantes», advirtieron desde la organización... secreta. Para saber más, solo hay una salida: acudir hoy o mañana, a partir de las cinco, a la Domus.
Del campo a la palestra
De moverse a toda prisa y salvar situaciones inesperadas también sabe bastante Elena Roca Moro. Fue jugadora de rugbi en el CRAT, 45 veces internacional, trimundialista y ahora es la directora técnica del club. En días pasados, dejó el campo por la palestra. Fue una de las ponentes del ciclo de charlas organizado por la Universidade da Coruña en la Facultade de Ciencias da Actividade Física e do Deporte, en Bastiagueiro, para debatir sobre género y deporte. En su caso, y por su propia experiencia personal y profesional, eligió como título de su conferencia ¿Importa el género del entrenador/a? , y a través de su charla despertó entre los alumnos del INEF una reflexión acerca de la desigualdad existente también en el terreno de juego. «Quedamos de acuerdo -cuenta- en luchar cada uno desde sus posibilidades personales y profesionales para lograr una normalización del trato ante entrenadoras mujeres».
Estreno dental
«Estábamos en otro lugar pero decidimos cambiarnos para aquí para dar un salto de calidad, mejorar el servicio, apostar por aparatología de última generación, y hacernos mas visibles», comenta Ana Cores. Estos últimos días abrió con su marido, el también odontólogo Gabriel Herrera, la clínica dental Herrera & Cores en la calle Concepción Arenal, en Cuatro Caminos. «Los implantes y la estética dental son nuestras especialidades. Queremos ayudar a la gente con nuestros conocimientos y destreza, pero sobre todo aportamos cercanía y cariño», destaca desde su nuevo establecimiento.