Cuanto más tiempo, menos cerebro

R. d. Seoane A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

CESAR QUIAN

El Chuac conmemora el Día del Ictus alertando sobre la importancia de reconocer los síntomas y pedir ayuda urgente

31 oct 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Fueron muchos los que se pararon ayer por la mañana en el vestíbulo del Chuac. «Hombre, miran gratis la tensión», comentaba un paciente que venía a consultas. La tensión y algo más. En el Día del Ictus, profesionales sanitarios se prestaban no solo a confirmar o descartar la hipertensión arterial o la diabetes, sino a, de paso, informar acerca de cómo influyen estas descompensaciones, con el colesterol, el tabaco, el alcohol o el sedentarismo, en la que «es la segunda causa de muerte en nuestro entorno, la primera en las mujeres, y la primera de discapacidad en todo el mundo», advertía Mar Castellanos, jefa de Neurología del complejo hospitalario coruñés.

«Tenemos herramientas para manejarlo en fase aguda, por eso es tan importante acudir rápido, llamar al 061 o venir al hospital», señalaba la especialista, quien aportó también el dato de hasta qué punto afecta a la población: 800 casos se ven cada año en la unidad del hospital. «Y no todos son personas mayores, aunque es infrecuente, el ictus puede darle incluso a un niño».

4,5 horas

En el 85 % de los casos, se trata de un infarto cerebral, es decir, un trombo obstruye una arteria y no llega suficiente riego sanguíneo al cerebro. De ahí que a mayor tiempo, más y mayores daños en el centro que rige todas las funciones. El otro 15 %, son hemorragias cerebrales.

«Tenemos la posibilidad de deshacer ese trombo con fármacos si se administran en las primeras cuatro horas y media desde la aparición de los síntomas», recalcó Castellanos, lo que aumenta hasta un 30 % las posibilidades de que el paciente se quede asintomático o con secuelas que no le van a impedir realizar la actividad que hacía diariamente.

Aún cuando no se llegue a tiempo para esta medicación, o no se le pueda administrar por alguna incompatibilidad, todavía quedan opciones, ya que «podemos realizar una terapia endovascular, introducir un catéter y retirar el coágulo» que tapona la arteria. Y suben entre un 40 y un 50 % las oportunidades de librarse de la dependencia.