Una lengua de... muslo

r. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Cirujanos del Chuac reconstruyen bocas con tejidos de otras zonas del cuerpo con la ayuda de un nuevo microscopio

27 oct 2017 . Actualizado a las 07:44 h.

El servicio de Cirugía Maxilofacial del Chuac, con sede en el Materno, realizó el lunes una operación que, lamentablemente, no resulta un caso raro ni único. Pero esta vez, tuvieron ayuda. Se trataba, explica José Luis López- Cedrún, responsable del equipo, de extirpar un cáncer a un paciente, lo que obligaba a dejarlo sin lengua, parte del paladar y de la encía. Y con ello sin posibilidad alguna de llegar a articular palabra o de, simplemente, deglutir. Para paliar esa falta, recurren estos arquitectos de la anatomía a tejidos de otras zonas del cuerpo. «Usamos parte del muslo, de la cara anterior», describe Cedrún, quien enfatiza que «hay que extraer un colgajo con músculo, nervios y vascularizado, con arteria y vena, que tenemos que empalmar con los vasos del cuello del paciente».

La novedad en esta ocasión fue contar «con un microscopio con fluorescencia», recalca, lo que en la práctica significa que, en el propio quirófano, introducen una especie de contraste que se ilumina y les permite ver que aquellos pequeños vasos que milimétricamente tienen que unir, realmente quedan bien cosidos «y la sangre circula como tiene que hacerlo, que pasa de los vasos del paciente al colgajo».

Hasta ahora, esta comprobación exigía vigilar la coloración, pinchazos para comprobar el sangrado o someter a más pruebas, a posteriori, al paciente..

«Somos el primer servicio de maxilofacial de España que utiliza esta tecnología de última generación; es un aparato muy sofisticado que aporta, sobre todo, seguridad para el paciente», enfatiza el cirujano. Está encantado de contar con un microscopio Opmi Pentero 800, una herramienta de 180.000 euros de la que también dispone neurocirugía.

El hombre de 52 años operado el lunes tenía un tumor «muy grande», y ya había pasado por quimio y radioterapia sin lograr detener su crecimiento. «No había alternativa, había que extirparlo y tenemos que pelear siempre para intentar que el paciente recupere sus funciones, hablar, tragar...», algo que no siempre es posible y que, a menudo, depende de la rehabilitación posterior.

En otros casos, si el tumor es pequeño, y por tanto también el agujero a cubrir, les basta con un trozo del antebrazo. Y en otros, tienen que hacer incluso uso de hueso, una sección del peroné, para lo que planifican virtualmente una operación de horas y precisión, de modo que el corte óseo se ajuste a la zona que pretenden, literalmente, reconstruir.

Cada año, tratan unos 60 pacientes con cánceres de la cavidad oral y orofaríngeo. En su gran mayoría, tumores relacionados con el tabaco y el alcohol que afectan a hombres de una edad media de 58-60 años. A ellos se suman los enfermos que recaen, un 10 %, que hay que volver a operar, y los que desarrollan otro tumor primario en otra zona de la boca.