«Aquí también surgen dudas de Dios»

Un programa de televisión le cambió la vida. Iba para médico y lleva 14 años dirigiendo esta comunidad del Císter


Sobrado / La voz

Aunque con 19 años Carlos Gutiérrez Cuartango (Santander, 1960) estudiaba Medicina, tenía novia y lideraba asambleas, sentía que no había encontrado el sentido de su vida. Y un día encendió la televisión y se topó a los reporteros del programa Vivir cada día colando sus cámaras en el monasterio de Sobrado. Escribió entonces una carta al prior, presentándose como un joven «no creyente» pero al que le gustaría compartir la experiencia del monasterio. Aceptado, pasó 20 días entre los monjes y salió transformado. Dos años después plantó Medicina, a su familia y a su novia y volvió a llamar a las puertas de Sobrado, donde ya lleva 36 años, los 14 últimos como padre prior. «Los que mejor entendieron aquel paso eran mis amigos no creyentes», recuerda.

-¿No frustra rezar por el mundo cuando luego el mundo elige libremente a un líder como Donald Trump?

-Frustración no porque la oración no es traer a Dios a tu terreno, sino ponerte en el terreno de Dios. Trump representa los valores del capitalismo más duro, pero nuestra aportación en el mundo es un granito de arena, el fin del monje es tener un corazón puro: un corazón despojado de ideologías, generoso, benevolente..., todo lo contrario de lo que habitualmente vemos. Pero los frutos de la oración se lo dejamos a Dios, que los utilice como quiera.

-Y además de la oración, practican el acogimiento en el monasterio.

-Pretendemos crear un espacio donde la gente pueda encontrar aquí un oasis para reflexionar, buscarse a sí mismo, ahondar en su vida religiosa...

-¿Y no hay riesgo de proselitismo?

-No hacemos proselitismo, solo acogemos y el que quiera hablar con un monje puede hacerlo. Escuchamos a quien sea, aquí viene gente creyente y no creyente.

-Usted ha escrito en un documento de la comunidad: «El monje hace fiesta en su corazón cuando se adentra en el corazón de la monotonía». Pues ya sabe que ahí fuera la monotonía es el rival a batir.

-Nuestra vida es monótona, todos los días hacemos lo mismo, el ora et labora, pero la monotonía nos sirve para tener un corazón festivo. Si hay que buscar algo externo para pasarlo bien dependo de eso externo. La monotonía la utilizo como un medio para ahondar en mi propio ser y no depender de las cosas externas, así la fiesta nace de dentro.

 -¿Cuántos hermanos son?

-Actualmente 20.

-¿Buen rollo?

-Sí, buen rollo, sí. Lo más bonito de la comunidad es que nos queremos, y somos de edades y de ideologías distintas. No todos pensamos igual. Aquí no votamos todos al mismo partido.

-La regla de San Benito es del siglo VI. ¿Se va amoldando a los nuevos tiempos?

-Continuamente. Antes cuando alguien quería ingresar en el monasterio había que ponerle a prueba con improperios, humillaciones... y se le provocaba. Hoy en día no, acogemos a la gente con cariño porque las humillaciones ya vienen solas [ríe].

-¿Usted se presenta candidato a padre prior?

-No, hay candidatos pasivos. Las condiciones para ser elegido es haber hecho los votos solemnes, tener al menos 35 años y llevar siete de monje.

-¿Y el que sale elegido sin quererlo?

-Se puede renunciar. Yo voy por mi tercera legislatura, que son de seis años.

-Aquí al lado, en el Concello, ha habido moción de censura.

-Sí, es verdad. Aquí no tenemos de eso. Somos autónomos, no dependemos del obispo y dentro de la orden nuestro gobierno es colegial con la reunión de los superiores. El colegio de los abades y abadesas es el órgano supremo de la orden. La orden nace de abajo hacia arriba.

-Es más democrático que la Diputación.

-Pues lo es bastante. ¿Una moción de censura? Bueno, como cada dos años tenemos una visita de la casa madre, ahí, a lo mejor y si se da el caso, se puede invitar al prior a dimitir.

-¿El papa Francisco es un revolucionario?

-Le veo en la línea Juan XXIII, un hombre evangélico, no sé si revolucionario.

-¿Que está arriba pero es de los de abajo?

-Exactamente. Y su talante es evangélico, de Jesús, en lugar de un talante eclesiástico, y eso a mí me mola y a nuestra comunidad nos mola mucho. Ahora, sé que entre los creyentes hay gente a la que no le gusta, sobre todo a los más conservadores.

-¿Es clasista la Iglesia?

-¿Quién es la Iglesia? Yo soy Iglesia...

-La jerarquía, las instancias vaticanas, la Conferencia Episcopal...

-Bueno, sí, yo creo que sí... pero bueno, la pretensión de Francisco de que huela a rebaño el pastor quiere decir «salid de vuestras torres de marfil y acercaos al pueblo». Ya el hecho de que se pusiera Francisco lo dice todo.

-¿Su proyecto futuro?

-Ahí está el cementerio, yo me enterraré ahí. Llevo 36 años en el monasterio, aquí he vivido mis ciclos vitales, mis crisis... he pensado en vivir en familia...

-¿Aquí dentro también sufren los monjes crisis de fe?

-Sí claro, también surgen dudas de Dios, y más incluso sobre la forma de vida esta. Hay un apotegma de los padres del desierto. Le preguntan a un monje: «Maestro, ¿qué es un monje?», y le responde: «Monje es aquel que cada día se pregunta qué es ser monje». El monje que dice «he llegado», pues fatal, nunca llegas.

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