Una «uci» para volver a respirar

R. Domínguez A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

Pacientes graves, pero no críticos, dejan la ventilación y aprenden de nuevo a hablar y a comer en la unidad de cuidados respiratorios intermedios del Chuac

16 abr 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

En sí no es una uci, aunque algo se le parece. En la planta de hospitalización del servicio de Neumología del Chuac, cuatro habitaciones, que se pueden desdoblar en ocho puestos, forman un área especial, la unidad de cuidados respiratorios intermedios (UCRI). «Está pensada para pacientes que están graves, pero no tanto como para estar en intensivos, que tienen un fallo respiratorio y tienen que estar monitorizados», explica la jefa del servicio, Carmen Montero. La palabra clave es respirador: todos los pacientes lo necesitan.

En torno a cada cama, son muchos los aparatos y monitores que rodean al enfermo, cuyas constantes más significativas (frecuencia cardíaca, tensión arterial, oximetría...) están vigiladas desde el despacho de los médicos y desde el control de enfermería, donde dos pantallas reflejan las curvas y datos de cada enfermo.

A la UCRI van a parar distintos tipos de pacientes, desde aquellos procedentes de urgencias por un cuadro respiratorio agudo, como asma, EPOC o neumonía, hasta los que logran salir de Reanimación o de la uci con secuelas importantes en el pulmón, incluso tras una cirugía, incluido un trasplante. Muchos tienen una traqueostomía, una abertura en la tráquea para facilitar la entrada de aire al pulmón, y están conectados a ventilación. «Al principio necesitan el respirador las 24 horas, pero de forma progresiva los vamos destetando con distintas cánulas; esto facilita -explica la doctora- que el enfermo que a lo mejor lleva dos meses postrado en la uci con mucha debilidad muscular, poco a poco empieza a respirar mejor, vuelve de nuevo a hablar, a comer y a moverse». Las ventajas son fundamentalmente para el paciente, que acorta su estancia en intensivos y generalmente se facilita su rehabilitación, ya que, entre otras cosas «la familia puede estar con él, y eso los estimula mucho». Insiste Montero además en que se les presta una atención multidisciplinar «siempre en contacto con los médicos de uci y reanimación, y contando con neumólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, otorrinos, rehabilitadores y la enfermería».

La fiesta de «liberar» al enfermo

Unidades como la del Chuac no son nuevas en grandes centros europeos. Para la coruñesa, que arrancó en el 2015, neumólogos del servicio visitaron la de referencia en España, en la Fundación Jiménez-Díaz, para conocer de cerca el funcionamiento y las claves para prestar el mejor apoyo en una unidad que ha de adaptarse a las necesidades de cada usuario y «funciona a dos velocidades», señala Montero. Por una parte, está la vía rápida, la de aquellos enfermos que tras diez-quince días pueden recibir el alta, aún con seguimiento, y por otra, la lenta. En este segundo caso, son personas que han pasado por una situación bastante crítica y cuya recuperación exige estancias de más de un mes en Neumología.

«La UCRI hace mucha labor educativa con los familiares, porque el enfermo tiene que seguir rehabilitándose en su casa, aunque salga de aquí superando grandes atrofias y después de aprender a comer, hablar...», añade la responsable del equipo antes de subrayar la «gran alegría» de colaborar a una evolución que, muchas veces, termina en fiesta el día en que, por ejemplo, se le puede retirar la traqueostomía al enfermo. «Solo el 3 % deja nuestra unidad con respirador», dice satisfecha sobre unos pacientes que, generalmente, superan los 60 años y tras su paso por la UCRI pueden regresar a su casa, aunque a veces con parada en rehabilitación o cuidados continuos.

La doctora subraya que «la clave del éxito está en la especialización del neumólogo, la fisioterapia y la formación de la enfermería», sobre todo porque cada vez cuentan con más dispositivos que exigen personal cualificado para su manejo. La variedad de respiradores es cada vez mayor, y de hecho se guardan en un almacén del servicio, que dispone de sistemas de alto flujo para oxigenación, soportes de asistencia a la tos para pacientes con ELA, monitorización transcutánea...