La difícil convivencia de la ciudad con la maraña de cobre de distintos servicios

E. E. A CORUÑA / LA VOZ

A CORUÑA

14 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.

Los cables no son solo un problema doméstico. En casa esos líos de cobre se pueden esconder detrás de los muebles, pero en las ciudades, en general, no se guardan esos cuidados. Sobre todo hace un tiempo. Los tendidos de los distintos servicios se han convertido en un problema estético más o menos grave. En el caso de la luz, se suma la escasa disposición de los vecinos a convivir con estructuras que pueden suponer un potencial peligro.

Las empresas, por lo general, no suelen darse prisa en arreglar esos problemas, porque las actuaciones a realizar suelen tener un coste que no está muy claro quién debe asumir. En el caso del soterramiento de líneas esas obras las pagan las Administraciones, como ocurrió en A Grela hace una década y como ocurre en otros puntos de la ciudad. Pero a veces ni con esas. Paradigmática fue la lucha de los vecinos de Elviña por deshacerse de la torre de alta tensión que pasaba por el castro. Tenía sentencia desde 1965 especificando que aquello no podía estar allí, pero fueron necesarios 50 años, sí, medio siglo, para verla caer en marzo del año pasado.

En el 2015 el Ayuntamiento pidió formalmente tanto a Gas Natural Fenosa como a Telefónica que en la medida de lo posible retirasen los kilómetros de cables que surcan las fachadas coruñesas. Algunos trabajos se hicieron, y además Fenosa y Red Eléctrica soterraron varios tramos de alta tensión en los últimos tiempos. Falta Visma, que va con retraso.