Los dos partidos se sientan después de un año y tres meses en los que alternaron cortas alianzas y largos desencuentros
03 sep 2016 . Actualizado a las 05:00 h.El lunes, el alcalde Xulio Ferreiro y el edil José Manuel Dapena, portavoces de los grupos de la Marea y el PSOE, se entrevistarán en María Pita. Ambos conocen bien el escenario y la partitura: hace un año se encontraron el mismo lugar y en similar situación política para tratar la relación entre sus partidos y la gestión económica de María Pita. Pero lo que interpretaron después sus formaciones recordó al clásico Olvídame y pega la vuelta de los hermanos Galán, el dúo Pimpinela, con alianzas de corta duración, como la que permitió reformar parte de las ordenanzas fiscales; y broncas cada vez más habituales y subidas de tono, como las que rodearon la aprobación de las cuentas de este año o el cambio en los presupuestos del 2015, que finalmente vio la luz a la quinta intentona.
El enfrentamiento ya era habitual antes de esa entrevista. Durante el verano pasado, apenas unas semanas después de que los socialistas apoyasen la investidura de Ferreiro, la relación se deterioraba a toda velocidad, y ambos partidos chocaron a la hora de reorganizar el Ayuntamiento o de nombrar los componentes del Tribunal Económico Administrativo Municipal, un ente desconocido para la mayoría de los coruñeses que motivó un formidable jaleo entre ambos partidos.
Las razones de la mala relación parten de una base única: ambos partidos comparten gran parte de su electorado, un ingrediente que se adereza con una desconfianza mutua que ya existía antes de las elecciones municipales del 2015.
Los cuadros del PSOE acusaban, y acusan, lo que perciben como «desprecios» de la Marea, que les equiparaba a los populares. Dapena ha pedido una y otra vez al alcalde «respeto» para su partido. Pero el «PPSOE» ha vuelto a salir cuando las broncas se calentaban, y aunque Ferreiro nunca lo ha mentado expresamente sí que ha acusado a los socialistas en innumerables ocasiones de actuar en connivencia con el PP contra ellos, la última vez cuando ambos partidos presentaron y aprobaron enmiendas a los presupuestos de este año.
También la Marea se ha sentido menospreciada en ocasiones por la actitud de los socialistas, que les han reprochado ser «desleales, incapaces de gobernar, mentirosos, sectarios»... Descalificaciones que a veces llegaban en tumulto, como si fuese a pasar algo, pero nunca pasó nada.
Pese a todo, el acuerdo básico de la investidura se ha mantenido. O quizá habría que hablar de «no acuerdo», puesto que nada se pactó. Los socialistas respaldaron a Ferreiro porque Carlos Negreira y el PP no debían seguir «ni un día más», como afirmó Mar Barcón. Pero el PSOE no entró en el gobierno, su función iba a ser de oposición, combinando la presentación de propuestas con la vigilancia al ejecutivo.
Durante esa vigilancia han sido muy críticos con el gobierno, pero nunca pasó nada. En las últimas generales recuperaron algo de espacio y En Marea perdió votos, pero en el PSOE hay mucha inquietud por el futuro y cierto desencanto entre sus veteranos: advierten que no se ha logrado construir un discurso alternativo al de Ferreiro, y ven al alcalde «muy sólido» en su posición, aunque «lastrado por los problemas de parte de su equipo».
Ese es el resultado de un año que arrancó como el que viene, con una entrevista, unas elecciones y toda la gestión económica de María Pita en el aire.
Los socialistas dicen que bajó la atención social, y el gobierno que los fondos subieron un 20 %
El PSOE solicitó ayer que el gobierno explique «por qué en plena crisis Servicios Sociales atendió a 7.000 personas menos», ya que, según el grupo de la oposición, los datos de la memoria de gestión del 2015 arrojan un descenso en visitas a domicilio, entrevistas, intervenciones e información presencial, al pasar de 37.710 en el l 2014 a 30.613 el año pasado. A juicio de los socialistas, «es necesario analizar esta destacada caída» y reclama conocer «los motivos y las posibles respuestas que pretende llevar a cabo» el ejecutivo municipal.
La reclamación de los socialistas fue contestada por el gobierno de la Marea, que señaló que los datos «non reflicten, na realidade, todo o inxente traballo que está a facer, como si o reflicte, ao contrario, a histórica tramitación da Renda Social Municipal, iniciativa pioneira tanto en Galicia como a nivel estatal, ou o feito de que a partida destinada a políticas sociais aumentou un 20 % co novo executivo».
Además de recordar que el balance del 2015 no puede ser indicativo de la actuación del actual gobierno, dado que entró a mitad de año, valora que existen otros factores «decisivos a ter en conta», como que al llegar a María Pita el área estaba «precarizada e falta de persoal», que ya venía reflejando una caída de usuarios en ejercicios anteriores. Desde su llegada, recalcó, se rebajaron las listas de espera y «se mudaron as cousas para que as traballadoras sociais puideran facer o seu traballo e non ser meras tramitadoras de axudas».